Vysehrad
9 Mayo 2015
Valerie, Alzir, Arya y Rose, van a la Colina embrujada de Vysehrad, en Praga, donde se encuentra el siguiente paso, tras adivinar la adivinanza de la moneda de Fausto
Rose: -Hoy he logrado dar con el orden de esa procesión de fantasmas a los que hemos de visitar en Vysehrad. Reconozco que siento algo de temor al no saber a qué nos enfrentaremos esta noche, pero trato de pensar en mis padres y todos los héroes que salvaron el mundo mágico. Si ellos pudieron con todo, nosotros tenemos que poder con esto. Incluso pienso en Jonas Barrow y me siento segura. He llegado a la conclusión de todo pensando en cómo aparece todo en la moneda que encontramos en la casa de Fausto. El primer fantasma en aparecer solo, es la Doncella Negra y ella se aparece en los restos de la muralla de Spicka. Así pues, solo necesito cerrar los ojos atada a las manos de mis amigos, para aparecer juntos en esos restos, en Vysehrad.-
Valerie:-Abro los ojos cuando siento que se realiza la aparición. Nos encontramos en los restos de la muralla, donde según la leyenda, se aparece aquella Doncella Negra. Miro al cielo, y la luna resplandeciente, ya en fase menguante.- Ya estamos aquí...
Alzir: -El suelo sobre mis pies y el cambio de aire me aseguran que abrir los ojos es seguro. Miro al cielo suspirando al oír las palabras de Valerie-. Aquí comenzamos...
Arya: -El cambio de aire, me alerta de que ya hemos llegado. Abro los ojos.- Ya estamos aquí, si...
Rose: -Tomando aire, abro los ojos y miro a mi alrededor.- Vale... -Suelto vuestras manos.- No bajéis la guardia ni tengáis miedo... -Digo aunque, al dar unos cortos pasos hacia delante, llevo la mano a mi varita por si tengo que hacer uso de ella.-
Valerie: De la Doncella Negra se dice que gime, solloza, y exhala un aliento helado... Que a su alrededor no crecen las plantas. -Saco mi varita para encender esta y mirar al suelo.- Deberíamos buscar un lugar en el que no haya mucha vegetación...
Alzir: -Con mi varita en mano doy un par de pasos hacia un costado, alejándome-. Muy bien, a buscar...Pero sin separarse demasiado ¿Vale?
Arya: No, si yo no pienso separarme demasiado... -Bromeo y giro sobre mis talones para mirar a mi alrededor.- Merlín, este lugar produce escalofríos... -Saco mi varita, y la enciendo con un "Lumos" susurrado.-
Rose: -Tanta luz de las varitas de mis amigos me ilumina también a mí, que apenas necesito la mía, pero la enciendo y señalo al suelo.- Tened cuidado y no hagáis ruído... -Camino cerca de Arya.-
Valerie: -Rose dice que no hagamos ruido justo cuando veo una parte de la muralla en la que no hay nada de verdor. Siento que en esa parte, hace más frío, y en ese momento, escucho un lamento que eriza el vello de mi piel. Con la varita temblorosa, me vuelvo para miraros.- Está aquí...
Alzir: -Al oír ese lamento aprieto el puño en el que llevo mi varita, pero mi pulso no tiembla ni un momento, pues estoy decidido a hacer esto sin detenerme un instante-.
Arya: -Aquél lamento, eriza el vello de mi piel, y tragando saliva miro a Rose.- Vaya... Qué recibimiento... -Río nerviosa.-
Rose: -Siento un helado escalofrío recorriendo mi espalda y no puedo evitar agarrar la mano de Arya con rapidez a la vez que me vuelvo a atrás, varita en alza, en busca del lugar exacto de donde proviene el triste lamento.-
Valerie: -El escalofrío puede helar la sangre del más valiente. Hasta un Gryffindor debería tener miedo aquí. Pero yo soy Slytherin... Veo una sombra. Una sombra negra entre una niebla blanca que se alza desde el suelo. Y entonces veo al fantasmal espectro enlutado que se mueve a través de la niebla como si fuera parte de esta.- Por todos los Santos..
Alzir: Merlín, que yo no Santo metido en esto -susurro bajando la varita un poco, pero sin bajar la guardia.-
Arya: -Al escuchar las voces de mi hermano y Valerie, miro hacia donde miran, y aprieto fuertemente la mano de Rose, sintiendo un escalofrío, que me deja sin habla por un instante.-
Rose: -La fuerza de Arya me da fuerza a mí. Yo no pronuncio palabra alguna. No tengo. Y ni siquiera me he dado cuenta de que he cambiado mi varita a mi mano izquierda. Decidida, pero helada y atemorizada ante la fría imagen etérea de esa mujer enlutada, camino hacia delante. Su blanca palidez podría asemejarse a la de la luna coronando el cielo nocturno.-
Valerie: -Trago saliva con fuerza. La mujer avanza por el suelo, balanceándose suavemente. El aliento se la dibuja como escarcha delante del rostro. Os miro, incandoos que hay que seguirla, mientras empiezo a hacerlo, despacio, al ritmo lento y fantasmal del espectro.-
Alzir: -Doy un paso hacia adelante, tal vez demasiado rápido, cuando veo a Val comenzando a seguir a la dama. Con la varita bien firme en mi mano derecha, me acerco a la izquierda de Valerie para que no vaya sola al frente-.
Arya: -Sin soltar la mano de Rose, asiento a las palabras de Valerie, y sigo los pasos de la doncella enlutada. Trago fuertemente saliva, siguiéndola junto a vosotros, hasta la Rotonda de San Martin, donde nos lleva. Siento un escalofrío al ver el can negro que con una cadena de fuego, que desbocado corre.- El can... -Digo al verle, por si no le habéis visto.-
Rose: -Veo al perro cuando Arya lo anuncia. Echa a correr y temo perderle de vista.- ¡Corred! -Exclamo tirando de la mano de Arya. El can negro corre velozmente y le seguimos hasta que, al llegar a la Puerta de Ladrillo de la fortaleza, se desvanece convertido en una bola de fuego.
Valerie: -La bola de fuego se desvanece en el aire. Miro alrededor. Está claro que Rose ha acertado en el orden de los fantasmas... Por eso espero a ver el siguiente. Y veo una Dama Blanca, que recorre la fortaleza con un caminar lento y triste.- ¡Allí! -señalo.-
Alzir: -Sin esperar un instante, doy el primer paso hacia donde Valerie ve a la Dama Blanca, pero mi camino se interrumpe cuando desde atrás de las murallas el carruaje con los cuatro caballos y el perro sin cabeza aparece, trazando nuestro nuevo camino, ese que sin dudar sintiendo un escalofrío con chirrido de las ruedas- ¡Vamos! -digo tomando a Valerie la mano sin pensarlo dos veces antes de andar-.
Arya: -Sigo el camino que he de seguir, sabiendo que al menos Rose está en lo cierto de todo. Miro hacia el frente, y veo a los ahorcados. Siento un escalofrío al ver como éstos echan sus manos hacia delante, como si quisieran estrangularnos.-
Rose: -Intentan estrangularnos. Llevan a nosotros sus manos etéreas y frías. Pero sé que no pueden hacernos daño. Sin embargo, es imposible controlar los nervios y yo pienso que es lo que hay que hacer. Por eso, me relajo y me concentro en que no va a pasarnos nada.- Tranquilizaros. No pueden hacernos daño. Si os hacéis a esa idea, se desvanecerán. -Aseguro porque confío en ello.-
Valerie: -Uno de los ahorcados se acerca hasta mí. A pesar de tener en mi mano la mano de Alzir, sigo sintiendo un gran temor. Pero la voz de Rose me tranquiliza. Cierro los ojos y pienso en que no son reales, que solo son fantasmas... Que no pueden hacerme daño. Cuando abro los ojos, me doy cuenta de que ya no están. Y en ese momento, aparece una procesión de Damas Blancas que siguen el camino.-
Alzir: -A pesar de todo instinto, cierro los ojos confiando el las palabras de mi amiga, y al abrir los ojos, solo por un momento, me alegro de que Rose siempre tiene la razón. Pero solo me alegro por ello un momento, pues al ver la procesión de Damas Blancas noto que también tiene razón sobre cuales serán nuestros próximos pasos-.
Arya: -Hago lo que me pide mi amiga, sin dejar de apretar su mano, relajándome al máximo, mientras recuerdo, que una vez su madre, salvó a sus amigos con este mismo truco. Abro los ojos ya relajada, y trago saliva al ver la procesión de damas blancas, aunque ya siendo mucho menos miedo. Cuento las damas blancas, y sé a dónde nos llevan, por lo que tiro de la mano de Rose.- Nos llevan hasta la Columna del Diablo... -Digo segura.-
Rose: ¡Corred, corred! -Exclamo dejándome llevar por Arya sin importarme si tropiezo y caigo, pues ahí estará ella para levantarme. Al llegar a la Columna del Diablo, todo se detiene otra vez para volver a dar comienzo a algo nuevo entre una la luz difusa, entre la neblina blanquecina en la que se evaporan las damas blancas para que resurjan de ellas seis perros que nos ladran y aúllan. Los perros asustan y no podemos evitar pararnos, pero uno de ellos echa a correr y, al seguirle, ya sé a dónde nos lleva.- ¡Al cementerio! -Exclamo mientras corro de la mano de Arya.-
Valerie: Al cementerio. Aquél perro que se me antoja una sombra, se interna en el lúgubre cementerio de Vysehrad. "Aunque muertos, todavía hablan". Esta es la placa que puede leerse en la entrada. Aún con el vello de punta por todo lo que estamos viviendo, adentro en el cementerio.- Vamos...
Alzir: -Frunzo el ceño lamentándome al leer esa frase a la entrada del cementerio. Continuo el camino junto a las demás. Pero me detengo, haciendo de tener a Val por no soltarle la mano, al ver una rosa blanca en mi camino. Una hermosa rosa blanca, siento una inexplicable tentación por tomarla, por eso comienzo a caminar hacia ella-. Miren...
Arya: -Alzir dice que miremos hacia donde él mira, y cuando lo hago, veo una hermosa rosa blanca, hermosa como nunca antes he visto ninguna, pero que me hace sentir un escalofrío, pues esa rosa no es más que la muerte vestida de blanco.- Chicos... No la cojáis...
Rose: -Me siento tentada por la hermosa rosa blanca que veo ante mis ojos, pero no voy hacia ella. Arya, aún asida a mi mano, me da fuerzas también y más con esas palabras.- ¡No existe! ¡Se evaporará!
Valerie: Tiro de la mano de Alzir, tan decidido a ir a por la rosa. Hubo un momento en que temí a la muerte más que a nada, pero no ahora. Ahora, con vosotros, con Mihail... Me siento a salvo.- ¡Es una tentación, Alzir...! ¡Si la coges morirás! -grito, tirando de él, asustada. Pero escucho un aullido que procede de la derecha... Y al mirar allí, veo al Perro. Un enorme perro negro con ojos de fuego.- El perro que custodia el Tesoro... ¡Es la clave! ¡Vamos! -exclamo, tratando de distraer a Alzir.-
Alzir: -El grito de Val, las palabras de mi hermana, el tirón de mi mano, todo me distrae aunque realmente sienta la necesitad de tomarla. Solo la imagen del perro me hace olvidar por un momento la rosa, el suficiente para alejarme de ella-.
Arya: -Tranquila porque Valerie logra distraer a mi hermano, aprieto la mano de Rose, corriendo hacia el animal, a sabiendas de que tal y como dice Valerie, es la clave.-
Rose: -Corro tras el perro negro. La luz de sus ojos brilla en la oscuridad y todo para ensombrecerse a su alrededor. Pero él es la clave y no podemos perderle de vista.- ¡Vamos!
Valerie: -Sigo al perro junto a vosotros. Y le veo detenerse ante una tumba, sentándose ante ella, donde desaparece. Ilumino la tumba con mi varita.- Está ahí... En esa tumba...
Alzir: Por favor, díganme que no hay que buscar más muertos -me quejo girando la cabeza, aún con la mente en aquello que acaba de pasar con la rosa-.
Arya: Si estamos en frente a una tumba... ¿Qué otra cosa vamos a encontrarnos, Alzir? -Pregunto mirándole, y después suelto la mano de Rose. Ilumino con mi varita y me detengo frente a la tumba.- Que sea lo que Merlin quiera... -Digo y con esfuerzo, la abro.-
Rose: -La tapa de la tumba se abre dejando que se escape un extraño hedor y un calor diferente. Me asomo al interior nerviosa por no saber qué hay dentro.-
Valerie: -No veo huesos en aquella tumba vacía. Tan solo algo pequeño y cuadrado en el centro, de aspecto nuevo y curioso. Me agacho para cogerlo en mi mano, sacándolo de ahí.-
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Alzir: -Me inclino cuando ya Val tiene el objeto en su mano, aliviado por no tener que cargar con ningún muerto más por hoy-. ¿Que es eso?¿Creen que haya algo más?¿O creen que ya podemos volver a hotel? -pregunto frotando mis ojos-.
Arya: -Miro el objeto cuando Valerie lo coge entre sus manos.- Una caja... Bien... -Digo asomándome a la tumba, comprobando que no hay nada más. Miro a Alzir, iluminándole con mi varita,y después al resto.- Yo diría que si, ¿no? Aunque si es por sueño, tal vez éstos te dejen un hueco... -Bromeo riendo.-
Rose: -Río con Arya, pues pensaba justamente en algo similar y no puedo quedármelo para mi sola.- ¿Quieres dormirte ahí dentro? -Señalo la tumba abierta y luego miro a la caja que Valerie sostiene en tus manos.- Nueva pista... -Me pongo en pie.- Volvamos.
Valerie: Volvamos... Descansemos un poco y pensemos... -murmuro, suspirando, y luego sonrío.- Una aventura más nos espera...
Alzir: -Sonrío tenuemente ante sus bromas, pero niego- No es sueño -comento seguro de que esta noche no podré dormir-. Pero no me estoy sintiendo bien y me vendría genial una cama. Así que por favor volvamos -comento hablando lentamente y por lo bajo, tomando la mano de mi hermana-.
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