Rol "Teatro Paradiso"
Rol transcurrido el 22 de Febrero de 2015 (2025)
Algunos miembros de la Orden de Kain, evitan el asesinato de Valerie Barrow, salvándole la vida.
Participantes:
Roxanne Weasley
Fred Weasley II
Alzir Dabney
Ever Dawson
Scorpius Malfoy
Mihail Strauss
Arya Dabney
Albus Potter
Alhena Dabney
Valerie Barrow
Isobel Irwin
Herbert Hoffman
Rox: Junto a Fred y el resto de espectadores del concierto de esta noche, atravieso las puertas al patio de butacas del teatro Paradiso. Me vuelvo para mirar a Alzir, que parece el único de los tres que familiarizado con ese tipo de lugares tan clásicos y elegantes.- Y yo con estos pelos... -bromeo.-
Fred: -Sonrío mientras que me fijo en la gente del teatro, por si veo algo raro. Al escuchar las palabras de mi hermana, digo:- Vas a joder a todos los que estén sentados detrás de ti, con todo ese volumen...
Alzir: -Me giro hacia ti alzando una ceja al oír tus palabras-. Estamos en un templo del arte, y el arte es la libre expresión, así que creo que no hay porqué juzgarte a ti, Rox.
Rox: ¿Qué demonios le pasa a mi pelo? -pregunto, sonriendo. Hoy lo he conseguido domar un poco. Paso a través del pasillo de butacas, que nos señala el acomodador.- Es aquí. -Señalo las tres butacas.-
Fred: No he dicho que le pase nada, solo he dicho que abulta más que el resto de las cabezas -me excuso.-
Alzir: -Entre el murmullo de la gente que ya abunda en el patio oigo las palabras de Fred hacia su hermana, y logran sacar una sonrisa de mi rostro tan petrificado por los nervios-. Yo no lo quería decir así, pero..
Rox: Bueno, chicos -me acomodo en la butaca.- Bueno, chicos... Atentos a la función.
Fred: Eso, que se note que hemos venido a oir música, y no a ver una película de accion -bromeo.-
Escalera (Ever y Scorpius)
Ever: La escalera en la que Scor y yo estamos es no es exactamente pequeña. Pero se me hace angosta, tal vez por el miedo que hace que me suden las manos mientras jugueteo con mi varita entre estas-.
Scor: -Ruedo mi varita entre mis dedos, y te miro. Me doy cuenta de la preocupación que asola tu mirada.- Tranquila, nena… casi sin voz, y te guiño un ojo sonriendo.-
Ever: -Sonrío a las palabras de Scor, pero no puedo mantenerme tranquila-. Sabes que no soy buena para estas cosas…
Scor: Sé que eres insegura, eso es lo que sé...-Susurro de nuevo.-Pero estoy contigo.
Ever: Lo soy... -sonrío-. Y eso también lo sé... -murmuro, mientras que te miro. No querías que viniera aquí, pero lo que no iba a hacer, es dejarte solo-.
Scor: Pero conmigo, estarás bien, te cuidaré como siempre. -Sonrío y acaricio tu mejilla.- ¿Vale?
Ever: -Asiento con la cabeza. Ese "Vale" ya casi se ha convertido en nuestra consigna, como en aquel viejo libro que acababa también en tragedia-. Vale…
Scor: Sonrío a tus palabras, y beso tu mejilla derecha. Siento el acelerado latido de mi corazón. Yo también tengo miedo, pero no puedo decírtelo.-
Ever: -Trago saliva con fuerza. Se oye un ruido, pasos, en el piso de arriba. Tal vez sea gente que viene y va, pero todo me asusta
Scor: -Adivino el miedo en tus ojos.- Ever... -Digo susurrando de nuevo.- Tranquila...-Digo tratando de infundirte calma.-
Ever: -Te miro. Me fijo en tus ojos para que estos, me alejen del temor. Cojo tu mano-. ¿Y si no sale bien? -pregunto-.
Scor: -Ruedo mi varita entre mis dedos, y te miro. Me doy cuenta de la preocupación que asola tu mirada.- Tranquila, nena… casi sin voz, y te guiño un ojo sonriendo.-
Ever: -Sonrío a las palabras de Scor, pero no puedo mantenerme tranquila-. Sabes que no soy buena para estas cosas…
Scor: Sé que eres insegura, eso es lo que sé...-Susurro de nuevo.-Pero estoy contigo.
Ever: Lo soy... -sonrío-. Y eso también lo sé... -murmuro, mientras que te miro. No querías que viniera aquí, pero lo que no iba a hacer, es dejarte solo-.
Scor: Pero conmigo, estarás bien, te cuidaré como siempre. -Sonrío y acaricio tu mejilla.- ¿Vale?
Ever: -Asiento con la cabeza. Ese "Vale" ya casi se ha convertido en nuestra consigna, como en aquel viejo libro que acababa también en tragedia-. Vale…
Scor: Sonrío a tus palabras, y beso tu mejilla derecha. Siento el acelerado latido de mi corazón. Yo también tengo miedo, pero no puedo decírtelo.-
Ever: -Trago saliva con fuerza. Se oye un ruido, pasos, en el piso de arriba. Tal vez sea gente que viene y va, pero todo me asusta
Scor: -Adivino el miedo en tus ojos.- Ever... -Digo susurrando de nuevo.- Tranquila...-Digo tratando de infundirte calma.-
Ever: -Te miro. Me fijo en tus ojos para que estos, me alejen del temor. Cojo tu mano-. ¿Y si no sale bien? -pregunto-.
Azotea (Mihail y Arya)
Mihail: -En la azotea en la que me encuentro junto Arya, mi compañera de misión, hace frío. El viento, serpentea por el suelo de la misma, enredándose a mis tobillos. Sostengo la varita entre mis dedos, tratando de mantener la calma- ¿Estás tranquila? -Pregunto tratando de ser tan amable como siempre.-
Arya: -Con los brazos cruzados sobre mi regazo, y la varita en mi mano diestra, te miro cuando me hablas.- Sí, aunque podría estarlo más si no tuviéramos que estar aquí para evitar que una chica se precipite al vacío... -Sonrío.-
Mihail: Te entiendo en eso. -Digo y tu sonrisa dulce, casi angelical, me hace apartar la mirada de tus ojos, en los cuales parecen latir las estrellas- Pero todo va a salir bien. No la dejaremos caer…
Arya: Lo sé. -Trago saliva y camino hasta aproximarme a la azotea. El suelo está muy lejos de donde nos encontramos. Miro hacia allí, y siento un escalofrío.-
Mihail: -Te veo cerca del precipicio al que me asomo contigo- Hemos venido a salvar la vida de una muchacha, no quiero tener que salvar la de dos. -Te miro y sonriendo débilmente, rodeo tu brazo para apartarte- Aléjate del filo…
Arya: -Tiras de mi brazo, y doy algunos pasos hacia detrás.- Tranquilo, no voy a caerme... -Sonrío y paso un mechón de cabello por la oreja
Mihail: No te lo permitiría. -Digo y sonrío. Te tomarás mis palabras como las meras palabras de una pequeña amistad que se hace grande a cada paso, pero no es así. Te odio porque me has robado el corazón, y no puedo odiarte-
Scor: -Aprieto tu mano cuando agarras la mía, y sonrío.- Saldrá bien, y si no sale bien, saldrá bien. -Sonrío y te guiño un ojo, queriéndote decir así, que no habrá más escapatorias, que que acabe bien.-
Fred: A esta igual le da por no aparecer, ¿qué te crees?
Alzir: -Dejo pasar primera a Roxanne y me siento entonces a la izquierda de Fred, desabotonando el saco, y metiendo mi mano en el bolsillo interior del mismo para sacar mi reloj de bolsillo y comprobar una vez más que mi varita está allí.- Aparecerá -murmuro nervioso acomodándome en la butaca para quedar un poco más arriba-. Lo hará.
Fred:
Escenario (Valerie)
Valerie: La aguja en el reloj en la pared se acerca cada vez más a la hora señalada. Roto la cabeza en movimientos circulares esperando a que los músculos del cuello se destensen. Pero no solo es el temor al debut ante tantas personas lo que me asusta esta noche. Es todo lo demás. Tomo aire con fuerza mientras me abrazo al violonchelo, y trago saliva.Tras el escenario (Albus y Alhena)
Albus: Alhena y yo estamos en el pasillo, junto a la puerta del escenario. No hemos visto a Valerie aún, pero se oye murmullo desde el escenario del fondo- ¿Estás nerviosa? -le pregunto a Alhena-Alhena: -Miro por encima de mi hombro mientras mantengo los brazos cruzados apoyada en la pared.- Sí. -Afirmo porque es la verdad. ¿Tú no?
Rox: A lo mejor le entra el pánico escénico y se queda en casa...
Fred: Pues mejor, nos vamos, y listo. Pero que nos devuelvan el dinero de la entrada. -digo, alzándome de hombros.-
Alzir: -Fred me roba las palabras justo antes de que la función comience. Por lo que solo le miro un momento alzando las cejas antes de mirar al escenario. Y llevo mi mano al pecho, buscando mi varita una vez más-.
Rox: -Oigo la voz del presentador, presentando un recital contemporaneo en solo de violonchelo interpretado por Valkirya, del Conservartorio Mágico Nacional de Viena. Me doy cuenta de que eso era lo que Dawson no podía recordar. La gente aplaude, y yo me uno a esos aplausos.-
Valerie:
—Cinco minutos, Val.
Me dice el organizador, desde la puerta. Asiento para que sepa que estoy lista.
Y el momento, llega. Con el violonchelo en mi mano, levantándolo a peso, me pongo de pie. El organizador se queda en su lugar para preparar a los demás y avisarles de cuando será su turno. Tomo aire, mientras la gasa negra de mi vestido ondea en mis piernas. Arriba, en mi camerino, está mi ropa, y ante todo, mi Atrapasueños en la funda de mi violonchelo. Salgo del camerino, mientras fuera, escucho la voz del presentador del concierto. Empiezo a caminar, y veo en el pasillo a dos muchachos. Inmediatamente, el vello de mi piel se eriza.-
Y el momento, llega. Con el violonchelo en mi mano, levantándolo a peso, me pongo de pie. El organizador se queda en su lugar para preparar a los demás y avisarles de cuando será su turno. Tomo aire, mientras la gasa negra de mi vestido ondea en mis piernas. Arriba, en mi camerino, está mi ropa, y ante todo, mi Atrapasueños en la funda de mi violonchelo. Salgo del camerino, mientras fuera, escucho la voz del presentador del concierto. Empiezo a caminar, y veo en el pasillo a dos muchachos. Inmediatamente, el vello de mi piel se eriza.-
Albus: -Oigo el sonido de pasos en el pasillo. Una chica que encaja en la descripción de la foto que vio Ever, sale del camerino con un violonchelo. Nos mira, palideciendo- Ahí está... susurro a Alhena.
Alhena:-Pasos y tu voz avisándome después. Valerie Barrow.- Sí... -Respondo en un susurro fijándome en su pelo negro con el flequillo recto cubriendo su frente. Veo su mirada y yo me aparto de la pared.- Debemos estar atentos…
Albus: -Empieza a avanzar hacia nosotros mientras los aplausos llegan desde el patio de butacas. La miro por encima del del hombro mientras lo hace. Con un nudo en la garganta, decido de pronto hacer lo que debo hacer.
—Valerie... No salgas…
Ever: -Asiento con la cabeza. Vuelvo a escuchar un sonido. El sonido de un micrófono y una voz-. Parece que va a empezar...
Scor: -El sonido de ese micrófono, eriza el vello de mi piel. Trago saliva, y aprieto fuertemente tu mano, mientras asiento.- Sí, va a empezar... -Te miro.-
Ever: -Aprieto más tu mano. De lo que si estoy segura es de que no dejaré que te pase nada esta noche. Que después de todo, mi vida dejó de valer lo mismo que la tuya el día que empecé a morirme-. Te quiero…
Scor: Y yo a ti... -Digo porque no sé si este podría ser el último momento que vivamos juntos. Tengo miedo, miedo a perderte antes de que llegue el momento de perderte, miedo a perderme yo y a perderte porque sin mí, no hay esperanza para tu futuro. Me gustaría decirte muchas cosas, pero eso delataría mi miedo, por eso solamente te sonrío.-
Ever: -Te sonrío. Y en esa sonrisa dedico toda mi vida, mientras que rezo en silencio para que todo salga bien-.
Valerie: -Camino hacia delante. Él parece decir un "Ahí está" que hace que una sensación de miedo atenace mi garganta. Por un momento no sé si debo retroceder o avanzar. Pero ese camerino, es un callejón sin salida.
Oigo mi nombre a mis espaldas.
—Valerie... No salgas...
Y entonces avanzo más deprisa, avanzo más deprisa hasta la puerta, mientras le miro. Veo que caminan hacia mí, pero alcanzo el escenario. La gente aplaude, y un taburete me espera en el centro, bajo una luz cenital.
—Valerie... No salgas...
Y entonces avanzo más deprisa, avanzo más deprisa hasta la puerta, mientras le miro. Veo que caminan hacia mí, pero alcanzo el escenario. La gente aplaude, y un taburete me espera en el centro, bajo una luz cenital.
Scor: -Escucho aplausos, y te miro.- Ya ha comenzado supongo…
Alzir: -La joven aparece y siento un nudo en el estómago no solo causado por los nervios, sino por el temor de ver a alguien que tuvo como destino morir esta misma noche, y tal vez así sea aunque tratemos de cambiarlo-
Rox: -Y ahí está Valerie. Asustada, camina hacia aquél taburete en la luz cenital. Veo que mi hermano saca su varita mientras que aquella indescriptible música llena el escenario.-
Fred: Pues nada, al final, no nos devuelven las entradas...
Alzir: -Miro a la joven un instante, pero no puedo seguir haciéndolo. No pensando en que esa hermosa joven pueda acabar hoy su camino, miro a la gente en el publico, buscando algo fuera de lo común, alguien fuera de lo común. Miro cada una de las entradas al escenario y también los rieles sobre él de donde se suele acomodar la escenografía en los teatros-.
Alhena: Escucho los aplausos y se me antojan el clamor de miles de voces que sentencian el comienzo de su muerte. Veo cómo avanza más deprisa y yo, en un impulso, echo a andar tras ella, pero ya es demasiado tarde y me detengo.-
Albus: Maldita sea... -exclamo, mientras la veo desaparecer tras la puerta. En el teatro, comienza la función. Saco mi varita y miro a Alhena.-
Alhena: -Cuando maldices en voz baja, yo no puedo evitar llevarme las manos a la cabeza.- Joder, no nos ha hecho caso... -Digo sintiéndome impotente. Te miro. Ahí fuera está mi hermano, Fred y Rox, que también son mi familia.- Habrá que esperar a que acabe la función... -Saco mi varita y me apoyo en la puerta mirando al escenario.-
Isobel: -Aplausos. Eso escucho al llegar en el rellano de la escalera. Aplausos que parecen recibirme a mí. Una sonrisa surca mis labios. He llegado justo en el momento propicio. Desde allí, puedo escucharlo todo y, bajo la máscara de plata, busco con los ojos una señal de dónde estoy en realidad para asegurarme de que estoy en buen lugar. Y lo estoy, pues me hallo en el rellano entre la primera y la segunda planta del Teatro Paradiso.-
Herbert: -Aparezco en uno de los camerinos vacíos. Miro alrededor. Bajo la máscara de plata, mi rostro, impertérrito, se mantiene sereno. Oigo voces alegres de gente en el camerino contiguo. Bastará con un Desmaius para que no estorben. Me asomo con cuidado a este. El hombre junto a la puerta, cae desplomado primero, y la chica que hay junto el espejo, no tiene tiempo de gritar. Me hubiera quitarles la vida... Siempre es más satisfactorio. Pero el amo dijo que no matáramos a nadie que no fuera necesario matar.-
Valerie: -Aplauden. Aplauden y yo siento miedo. Trago con fuerza mientras voy hasta ese taburete, apoyando el violonchelo en el suelo, y separando mis rodillas para que este quepa entre ambas. Dejo que el vestido caiga en medio, aunque el violonchelo me cubra. Con el arco en la mano, miro al público, mientras pienso en mi abuelo. Está a punto de comenzar ese soliloquio entre un ser humano y el resto de la gente, con la música por idioma. Miro hacia la derecha. Aquél chico del pasillo, no me ha seguido. Yo cierro los ojos, y empiezo a tocar. Requiem for a Dream, llena de notas ese teatro.-
Rox: -La música que empieza a sonar eriza el vello de mi piel. Miro a los chicos.-
Fred: -Mientras la chica toca el cello, yo miro alrededor. No parece que haya nada extraño en el patio de butacas, pero no pierdo detalle de los espectadores.-
Alzir: -Tomo aire, tratando de calmar mi acelerado corazón. Ese que late imparable, con miedo a perderse esta noche por miedo a perder a un ser querido. Sobre todo miedo por ellas, por mis hermanas-.
Isobel: -Réquiem por un sueño. El suyo. Valerie Barrow está tocando su propio réquiem. Se está condenando a sí misma. Mientras la música del violonchelo llega hasta mis oídos, yo saco mi varita y comienzo a bajar los peldaños de la escalera. Uno a uno.
Ever: -Se oyen pasos. Pasos ligeros, pero pasos. Miro hacia arriba, asomándome ligeramente hacia la barandilla. Puedo ver una sombra roja deslizándose por las sombras. Sobresaltada, miro hacia Scor, echándome contra la pared, incapaz de articular palabra.
Scor: -Tu gesto de terror tras asomarte, me hace pensar que has visto algo. Te rodeo con mi brazo.- ¿Qué has visto? -pregunto asustado, en un susurro.-
Ever: Hay alguien arriba... -susurro, sin apenas voz-.
Scor: "Requiem for a dream", comienza a sonar al otro lado, y tus palabras acompañando ese himno de muerte, me privan de respiración.- ¿Quién?
Ever: -Me acerco a tu oído-. Lleva una capa roja... -susurro, aterrada-.
Valerie: -La música termina. Yo miro alrededor mientras aún siento aquellas notas entre mis dedos, vibrando como en mi corazón. Miro al público. ¿Y si entre todos ellos, estuviera mi asesino?
Isobel: Disfrutando de esa fusión entre los acordes y mis zapatos. La capa roja se arrastra como mi propia sombra, igual que lo hace la sangre del herido. Y, de pronto, la música acaba.-
Arya: -Niego con la cabeza sonriendo, y miro a mi alrededor, pendiente de todo ruido, de todo movimiento.- Estoy nerviosa…
Mihail: ¿De verdad? Antes de separarnos del resto, dijiste que no... -Digo, y chasco los dedos de mi mano izquierda, con ayuda de mi pulgar-
Arya: Lo sé... -Bajo la mirada. Dije que no porque allí estaban mis hermanos, y la gente que quiero. Te miro.- Supongo que será porque ahora estamos en mitad de la función, ¿no? -Sonrío tenuemente.-
Mihail-Tu voz me insta a mirarte, tu rostro me insta a amarte, tu cuerpo me insta a tocarte aunque no puedo, tu corazón, insta al mío a latir. Niego- No... Aún la función no ha empezado. -Miro al cielo- O al menos eso dicen las estrellas…
Arya: -Miro hacia el estrellado cielo, sin deshacer el abrazo de mis brazos a mi cuerpo, porque siento frío.- ¿Por qué dices que las estrellas hablan de ello, Mihail? -Te miro.-
Mihail: Tu voz, eriza el vello de mi piel. Aprieto la mandíbula, antes de mirarte- Porque las estrellas hablan de todas las historias que acontecen en la tierra, y ellas brillan demasiado como para que la función haya ya empezado…
Arya: -Sonrío al escuchar tus hermosas palabras, y tras mirar al cielo de nuevo, te miro.- Eso mismo dice mi prima... Que las estrellas hablan.
Mihail: -Enarco una ceja, sonriendo. Estoy nervioso, porque no estoy solo... Estoy contigo, y si podemos salvar a esa chica, tendré que modificar su memoria, sin que tú adviertas que lo hago- ¿De verdad?
Mihail: ¿De verdad? Antes de separarnos del resto, dijiste que no... -Digo, y chasco los dedos de mi mano izquierda, con ayuda de mi pulgar-
Arya: Lo sé... -Bajo la mirada. Dije que no porque allí estaban mis hermanos, y la gente que quiero. Te miro.- Supongo que será porque ahora estamos en mitad de la función, ¿no? -Sonrío tenuemente.-
Mihail-Tu voz me insta a mirarte, tu rostro me insta a amarte, tu cuerpo me insta a tocarte aunque no puedo, tu corazón, insta al mío a latir. Niego- No... Aún la función no ha empezado. -Miro al cielo- O al menos eso dicen las estrellas…
Arya: -Miro hacia el estrellado cielo, sin deshacer el abrazo de mis brazos a mi cuerpo, porque siento frío.- ¿Por qué dices que las estrellas hablan de ello, Mihail? -Te miro.-
Mihail: Tu voz, eriza el vello de mi piel. Aprieto la mandíbula, antes de mirarte- Porque las estrellas hablan de todas las historias que acontecen en la tierra, y ellas brillan demasiado como para que la función haya ya empezado…
Arya: -Sonrío al escuchar tus hermosas palabras, y tras mirar al cielo de nuevo, te miro.- Eso mismo dice mi prima... Que las estrellas hablan.
Mihail: -Enarco una ceja, sonriendo. Estoy nervioso, porque no estoy solo... Estoy contigo, y si podemos salvar a esa chica, tendré que modificar su memoria, sin que tú adviertas que lo hago- ¿De verdad?
Arya: -Asiento sonriendo, y vuelvo a pasar un mechón de mi cabello tras mi oreja. Trato de relajarme, distrayéndome en esta conversación.- Es Adivina…
Mihail: Vaya, no lo sabía. -Finjo asombro, como si idolatrara a esos adivinos que en verdad hoy, por ser tan estúpidos, y creerse que ven lo que imaginan, o más bien por tratar de convencer a los demás de que lo hacen. Siempre he creído que solo las Sibilas, pueden ver el futuro con total seguridad. Miro de nuevo al cielo-
Arya: -Sonrío y miro al cielo contigo. Tengo miedo, miedo a no volver a casa, miedo a no volver a ver a mi madre, a no reencontrarme con mi padre...- Mihail…
Mihail: -Pensaba en mi madre, la rezaba para que me diera más fuerza de la que ya tengo, para que la sostenga entre sus brazos impidiendo así que me falte. Desde niño, jamás recé a otro Dios que no fuera mi madre. Desde siempre, todas mis plegarias, fueron para ella. Te miro- Dime…
Arya: -Aparto la vista del cielo para mirarte, y trago saliva. Fuerzo una tenue sonrisa.- Si me pasara algo, diles a todos que les quiero... También a mi prima, que jamás se lo he dicho. -Sonrío al pensar en ella, y me doy cuenta, de que nos damos cuenta de que queremos a alguien, cuando tenemos miedo a perderle, o a perdernos.-
Mihail: -Me pides eso, y el vello de mi piel se eriza. Pensar en tener que perderte sin haberte tenido nunca, me mata, pero no te pasará nada. Si hay alguien en el mundo que tenga que matarte, ese seré yo, y yo no voy a matarte. No al menos por ahora. Si te dijera cualquier cosa, tal vez sospecharas de lo que siento por ti, por eso solo asiento- ¿Jamás se lo dijiste?
Arya: -Niego sonriendo.- No, siempre la tuve mucha envidia, porque ella siempre estuvo con Alhena... -Digo recordando esos años en los que ella le acompañó, y yo no podía hacerlo.-
Mihail: -La envidia mata, es por envidia por lo que mucha gente muere, pero tú no serías capaz de matar a nadie, puedo leerlo en tu hermosa mirada. Dices algo que no entiendo sobre Alhena, pero te veo mirar al cielo, y decido callar. Miro la hora en mi reloj con cierto disimulo- Quizá la función haya empezado ya…
Rox: -No soy capaz de aplaudir cuando finalizan las canciones. Tengo miedo. Miedo a que le pase algo a mi familia... De que la misión fracase.-
Scor: -El vello de la piel se me eriza ante esa revelación, y te aprieto contra mí, mientras miro a mi alrededor.- Tranquila, estoy contigo.
Ever: Tiemblo. Siento que tiemblo y no puedo controlarlo. Oigo otro paso. Me aprieto contra ti...- Scor... -susurro-.
Scor: Shhhh... -Digo, y miro a mi alrededor, apretándote contra mí. Siento miedo, miedo a esa revelación tuya, sobre un Aeterno que camina en el piso de arriba, sobre nosotros.-
Ever: -Tengo miedo, y me maldigo a mí misma por esa cobardía. ¿Cómo puedo ser tan cobarde por el peligro de morir si es algo con lo que vivo cada día?-.
Isobel: -Un chistido. Voces.... Alguien manda callar y no es a mí. Enarbolo mi varita al bajar y veo a dos muchachos que se hayan ahí abajo. Sin más, les apunto con mi varita.-
Valerie: Una sensación de asfixia me atenaza, cuando tras los primeros aplausos, comienzo a tocar otra música... Un tributo a Kain Novak, un homenaje a mi abuelo... "El Libro de los jueces" suena en el teatro.-
Herbert: -Voces en el pasillo, y la canción maldita sonando desde el escenario. Varita en mano, salgo de mi escondite. Al hacerlo, veo a dos jóvenes: parte de esa descabellada orden en nombre de ese poeta loco.-
Albus: -Oigo un sonido que procede de los camerinos. Enarbolando la varita, me pongo por delante de ti- ¿Que ha sido eso?
Alhena: -Me giro con rapidez cuando te oigo. Al poco, termina la música.- ¿El qué...? -Pregunto temerosa, pues yo no he oído nada. Sin embargo, mis latidos acelerados ya comienzan a golpear mi pecho.-
Albus: -El enmascarado aparece de pronto en el pasillo. A tiempo, y por delante de Alhena, le lanzo una maldición.- ¡Desmaius!
Alhena: -Siento miedo. Miedo al ver esa figura escarlata escondiendo su rostro tras la máscara de plata. Miedo recorriendo todo mi cuerpo pero, aunque Albus se pone por delante de mí y le lanza ese hechizo, yo no dudo en coger su mano y tirar de él hacia mí porque sé que el aeterno atacará. Y alzo también mi varita hacia él.-
Valerie: -La música nace tan pronto como muere. Una nota la comienza, y otra la hace morir. Los aplausos se encadenan con los primeros acordes del canon de Pachellbel en D.-
Scor: El miedo de Ever me hace sentir miedo a mí, miedo y dolor. Miedo a perderla, por mi culpa, miedo a que todos mueran, porque yo les pedí ir hasta aquí el miércoles. Escucho pasos, y al mirar hacia el lugar de donde provienen, veo a un enmascarado, que a juzgar por el tamaño de su cuerpo, es una mujer. Giro a Ever, para ponerme por delante de ella, y enarbolo mi varita.- ¡DESMAIUS!
Ever: Intento sofocar un grito, pero no puedo hacerlo. Me mantengo detrás de él, cuando él así lo hace-.
Isobel: Un ávedo y certero movimiento con mi varita hace que ese ataque quede reducido a una débil luz que no llega siquiera a tocarme. Y avanzo hacia ellos a la vez que lanzo un "expulso" sin mencionar palabra alguna. La chica parece asustada. Y eso me fortalece.-
Scor: -Bloqueas mi hechizo, y mueves tu varita en un certero movimiento mudo, que hace que no me de tiempo a reaccionar, y el hechizo me da de lleno, haciéndome caer como si me hubieran dado un fuerte empujón, pero no suelto mi varita
Ever: ¡No! -grito, al ver a Scor siendo alcanzado por el hechizo. Con la varita, apunto a mi enemiga, pero mi mano tiembla cuando hago el hechizo, un Expelliarmus que ni siquiera la toca-.
Isobel: -Escucho ruido, voces... Ese "no" se me hace incluso gracioso, pero más aún el burdo hechizo que lanza la asustadiza muchacha contra mí cuando su amado cae al suelo. Sin embargo, es él el que más me molesta porque tiene la varita en la mano, pero lanzo una maldición contra la chica.-
Scor: -Veo que lanza un hechizo contra Ever, y mientras que me levanto, muevo la varita con rapidez y precisión.- ¡PROTEGO! -Digo aunque no sé si podré detener la fuerza de ese hechizo.-
Ever: -El hechizo me lanza con tanta fuerza contra aquella pared, que por mucho que el desesperado Protego de Scor logre evitarlo, salgo despedida contra la pared. Siento un fuerte dolor en la cabeza, y antes de la oscuridad total, puedo sentir el frío del suelo en mi mejilla-.
Arya: -Siento un escalofrío ante tus palabras, y me giro para mirar alrededor de la azotea.- Si…
Mihail: -Impaciente, espero llegar a Valerie Barrow, deseo que suba a esta azotea, deseo salvarla aunque odie hacerlo, para quedar como un héroe a los ojos de todos, y sentirme más seguro aún entre ellos- Todo saldrá bien…
Arya: -Asiento y aunque siento un escalofrío, me giro para mirarte.- Sí, todo saldrá bien. -Digo tratando de convencerme.-
Mihail: -Comienzo a caminar por esa azotea, tratando de calmarme, pensando en mi madre, cerrando los ojos, orando para que me escuche. Entonces la recuerdo, y todo mi miedo se va con ella-
Arya: -Te miro y me doy cuenta de que estás nervioso. Yo también lo estoy. Tengo miedo a que nuestra misión fracase, miedo a morir, pero ante todo, miedo a que las personas que están abajo, mueran por esto...-
Mihail: -Veo que me miras, y te sonrío, es una sonrisa que fuerzo para que sea dulce. Te maldigo en silencio, y me maldigo, porque a ti no te he condenado a morir, porque te quiero viva...-
Arya: -Tu dulce y tranquilizadora sonrisa, me hace sonreír, y miro hacia detrás. Pensar en Gabryel, y en mi madre, me tranquila.- Si Gabryel supiera esto, intentaría retenerme... -Río débilmente.-
Mihail: -Fuerzo mi sonrisa, para mantenerla quieta, cuando mencionas a Gabryel. Estás tan cerca del borde del precipicio, que ahora mismo no tendría reparo en arrojarte al vacío, pero he de contenerme, pues de lo contrario, todos sospecharían de mí- Es lo mínimo que podría hacer…
Arya: -Asiento sonriendo, y siento un profundo azote de melancolía al ver tu mirada y tu sonrisa a medio romperse. Te estoy hablando de toda mi familia, y tú no tienes a nadie. Bajo la mirada.-
Mihail: -Veo que bajas la mirada, y camino hacia el otro lado de la azotea- Amiga, si no miras al cielo, las estrellas, dejarán de mirar, pues solo brillan cuando un ser vivo noble, las mira. -Digo y sonrío-
Arya: -Tus hermosas palabras, me arrancan una sonrisa, y miro hacia el cielo.- No, yo no soy tan noble... Y aunque lo ) fuera, no lo sería tanto como tú. -Tú que luchas con nosotros, sin miedo a morir, y sin conocernos...-
Mihail: -Me hablas de nobleza, desconociendo la nobleza que corre por mis venas, la cual tú ni considerarías tal, y sonrío. Sonrío porque estoy haciendo bien mi misión…
Arya: Sonrío a tu sonrisa, y miro de nuevo a mi alrededor. Estoy nerviosa, cada vez más...-
Mihail: -Miro mi pulsera, la cual tendrá un gran momento en la noche, si todo sale bien, y deseo que todo salga bien. Deseo ver a Valerie Barrow con vida. Deseo salvar su vida antes de que la pierda-
Arya: -Cierro los ojos, tratando de pensar en mi padre, él es quien mantiene viva mi esperanza, pienso en que si me viera ahora, me diría que no tuviera miedo, por eso sonrío mientras le recuerdo, con los ojos cerrados.-
Mihail: -Te veo sonreír con los ojos cerrados, y no sé si tengo más ganas de matarte que de amarte, o de amarte que de matarte...- ¿En qué piensas? -Pregunto aunque en realidad me gustaría haberte preguntado, "¿por qué sonríes?"-
Arya: -Tu voz me despierta de mi ensoñación, y abro los ojos con rapidez.- Pensaba en mi casa... -Miento, miento porque tú aún no sabes nada de la historia de mi padre, y por consecuente, de mi pasado.-
Mihail: -Asiento y hundo las manos en los bolsillos de mis vaqueros- Es en el mejor lugar en el que se puede pensar cuando estamos lejos. -Sonrío-
Arya: -Asiento sonriendo con tenuidad.- Sí, eso sin duda…
Valerie: -Y de pronto, una nota estrangulada. Muerta de forma prematura. Rota en pedazos... Puedo sentir el dolor de las cuerdas al ser foso de músicos... Una máscara de plata cuyos ojos sin fondo me miran sin vida... Oigo un murmullo generalizado en todo el teatro cuando me pongo de pie dejando caer el violonchelo al suelo, con un estruendo.-
Alzir: -Pánico, eso siento dentro de mi de un momento a otro como si algo dentro mío me estuviera gritando que todo está por suceder. Y así sucede, Valerie se pone de pié de un momento a otro dejando caer su instrumento, y abandona el escenario, dejando una atmósfera caótica en la sala-.
Valerie: Están aquí. Están aquí... Han venido a matarme. Trago saliva. Cualquiera de los rostros que me mira desde el patio de butacas podría esconderse tras esa máscara. Sin más, sintiendo como el sudor recorre mi piel, corro por el escenario. Al abrir la puerta, veo que ahí está ese chico que me ha llamado, varita en mano y cierro tan deprisa como he abierto. Corro entonces en dirección opuesta. Debo cruzar el patio de butacas para alcanzar la escalera de visitantes... Y llegar hasta mi Atrapasueños.-
Herbert: -A golpe de varita, aquél hechizo sale despedido, desviando su trayectoria hacia vosotros-
Albus: -Esquivo el hechizo a tiempo, para lanzarte otro. En medio del caos ni siquiera he visto que Valerie ha abierto la puerta, pero he oído a la música dejar de sonar. Le lanzo otro hechizo, esta vez, un Sectumsempra del que no me arrepiento-
Alhena: Veo el hechizo de Albus lanzado con tanta rabia que hasta me olvido de mi varita por un momento. Los gritos llegan desde el teatro y siento miedo por mi hermano y mis primos. Y también por Valerie. Si no llegamos a tiempo, morirá. Y, con ella, toda nuestra esperanza. En ese momento, aunque no sé qué hacer, le lanzo un Expelliarmus a nuestro enemigo para, al menos desarmarle si vuelve a atacarnos. Pero ni siquiera sé si lo hago bien.-
Herbert: -Consigo esquivar y bloquear ambos hechizos, sin apenas esfuerzo.- ¡Se acabó el juego! -grito, lanzando un hechizo contra ambos, una onda expansiva que incluso hace que mi mano tiemble. Aprovecho la coyuntura para correr hacia la puerta. He visto a Valerie Barrow asomarse por un momento, antes de que el gentío gritara ahí fuera, después de que sonara la música. Salgo tras ella, encontrándome un teatro preso del caos.-
Albus: -Caigo contra la pared propulsado por una fuerza que no puedo controlar, y que hace que mi varita se escape de mi mano. Veo que el hombre enmascarado huye, y miro a Alhena- ¿Estás bien?
Alhena: -Una incontrolable fuerza me impulsa hacia atrás haciéndome caer con fuerza desde lo alto. Siento mi espalda dolorida y me cuesta levantarme pero, al oír tu voz, lo hago aunque sienta que me rompo en mil pedazos y que todo me da vueltas al ponerme en pie.- Sí... -Miento aferrando mi varita y tu mano.- Vamos. Hay que seguirle. -Digo dispuesta a todo por tal de dar con Valerie.-
Albus: -Recupero mi varita con un Venite y tiro de tu mano mientras nos ponemos de pie. Salgo contigo al teatro, donde veo a la gente correr por doquier-
Rox: -Veo que Valerie empieza a correr por el patio de butacas.- ¡Vamos! -apremio, mientras me pongo de pie
Fred: ¡Joder! ¿Esto venia incluído en el precio de las entradas? ¿Había plus de peligrosidad o algo asi? -digo, poniéndome de pie aprisa, para correr tras la chica. Veo que hay un Aeterno en el escenario que viene hacia el patio de butacas, donde la gente se ha descontrolado, y ahora veo por qué.- ¡Hostias! -duigo, y empiezo a correr, no sé si tras la chica, o para que ese Aeterno no me alcance.-
Alzir: -Me pongo de pié tras ustedes, y tratando de llegar lo más rápido posible a la joven que huye sin perderle de vista, corto camino saltando alguna que otra fina de butacas, saltando gente, pisando pies, vestidos empujando para hacerme camino al grito de "Disculpen, cuidado, permiso" - ¡Espera Valerie! - grito esta vez sí a la muchacha.-
Rox: ¡EH! -grito a la gente que parece correr en estampida y sin sentido, mientras otros permanecen en sus butacas estupefactos. Intento no perder de vista a mi hermano y Alzir.-
Mihail: -Impaciente, espero llegar a Valerie Barrow, deseo que suba a esta azotea, deseo salvarla aunque odie hacerlo, para quedar como un héroe a los ojos de todos, y sentirme más seguro aún entre ellos- Todo saldrá bien…
Arya: -Asiento y aunque siento un escalofrío, me giro para mirarte.- Sí, todo saldrá bien. -Digo tratando de convencerme.-
Mihail: -Comienzo a caminar por esa azotea, tratando de calmarme, pensando en mi madre, cerrando los ojos, orando para que me escuche. Entonces la recuerdo, y todo mi miedo se va con ella-
Arya: -Te miro y me doy cuenta de que estás nervioso. Yo también lo estoy. Tengo miedo a que nuestra misión fracase, miedo a morir, pero ante todo, miedo a que las personas que están abajo, mueran por esto...-
Mihail: -Veo que me miras, y te sonrío, es una sonrisa que fuerzo para que sea dulce. Te maldigo en silencio, y me maldigo, porque a ti no te he condenado a morir, porque te quiero viva...-
Arya: -Tu dulce y tranquilizadora sonrisa, me hace sonreír, y miro hacia detrás. Pensar en Gabryel, y en mi madre, me tranquila.- Si Gabryel supiera esto, intentaría retenerme... -Río débilmente.-
Mihail: -Fuerzo mi sonrisa, para mantenerla quieta, cuando mencionas a Gabryel. Estás tan cerca del borde del precipicio, que ahora mismo no tendría reparo en arrojarte al vacío, pero he de contenerme, pues de lo contrario, todos sospecharían de mí- Es lo mínimo que podría hacer…
Arya: -Asiento sonriendo, y siento un profundo azote de melancolía al ver tu mirada y tu sonrisa a medio romperse. Te estoy hablando de toda mi familia, y tú no tienes a nadie. Bajo la mirada.-
Mihail: -Veo que bajas la mirada, y camino hacia el otro lado de la azotea- Amiga, si no miras al cielo, las estrellas, dejarán de mirar, pues solo brillan cuando un ser vivo noble, las mira. -Digo y sonrío-
Arya: -Tus hermosas palabras, me arrancan una sonrisa, y miro hacia el cielo.- No, yo no soy tan noble... Y aunque lo ) fuera, no lo sería tanto como tú. -Tú que luchas con nosotros, sin miedo a morir, y sin conocernos...-
Mihail: -Me hablas de nobleza, desconociendo la nobleza que corre por mis venas, la cual tú ni considerarías tal, y sonrío. Sonrío porque estoy haciendo bien mi misión…
Arya: Sonrío a tu sonrisa, y miro de nuevo a mi alrededor. Estoy nerviosa, cada vez más...-
Mihail: -Miro mi pulsera, la cual tendrá un gran momento en la noche, si todo sale bien, y deseo que todo salga bien. Deseo ver a Valerie Barrow con vida. Deseo salvar su vida antes de que la pierda-
Arya: -Cierro los ojos, tratando de pensar en mi padre, él es quien mantiene viva mi esperanza, pienso en que si me viera ahora, me diría que no tuviera miedo, por eso sonrío mientras le recuerdo, con los ojos cerrados.-
Mihail: -Te veo sonreír con los ojos cerrados, y no sé si tengo más ganas de matarte que de amarte, o de amarte que de matarte...- ¿En qué piensas? -Pregunto aunque en realidad me gustaría haberte preguntado, "¿por qué sonríes?"-
Arya: -Tu voz me despierta de mi ensoñación, y abro los ojos con rapidez.- Pensaba en mi casa... -Miento, miento porque tú aún no sabes nada de la historia de mi padre, y por consecuente, de mi pasado.-
Mihail: -Asiento y hundo las manos en los bolsillos de mis vaqueros- Es en el mejor lugar en el que se puede pensar cuando estamos lejos. -Sonrío-
Arya: -Asiento sonriendo con tenuidad.- Sí, eso sin duda…
Valerie: -Y de pronto, una nota estrangulada. Muerta de forma prematura. Rota en pedazos... Puedo sentir el dolor de las cuerdas al ser foso de músicos... Una máscara de plata cuyos ojos sin fondo me miran sin vida... Oigo un murmullo generalizado en todo el teatro cuando me pongo de pie dejando caer el violonchelo al suelo, con un estruendo.-
Alzir: -Pánico, eso siento dentro de mi de un momento a otro como si algo dentro mío me estuviera gritando que todo está por suceder. Y así sucede, Valerie se pone de pié de un momento a otro dejando caer su instrumento, y abandona el escenario, dejando una atmósfera caótica en la sala-.
Valerie: Están aquí. Están aquí... Han venido a matarme. Trago saliva. Cualquiera de los rostros que me mira desde el patio de butacas podría esconderse tras esa máscara. Sin más, sintiendo como el sudor recorre mi piel, corro por el escenario. Al abrir la puerta, veo que ahí está ese chico que me ha llamado, varita en mano y cierro tan deprisa como he abierto. Corro entonces en dirección opuesta. Debo cruzar el patio de butacas para alcanzar la escalera de visitantes... Y llegar hasta mi Atrapasueños.-
Herbert: -A golpe de varita, aquél hechizo sale despedido, desviando su trayectoria hacia vosotros-
Albus: -Esquivo el hechizo a tiempo, para lanzarte otro. En medio del caos ni siquiera he visto que Valerie ha abierto la puerta, pero he oído a la música dejar de sonar. Le lanzo otro hechizo, esta vez, un Sectumsempra del que no me arrepiento-
Alhena: Veo el hechizo de Albus lanzado con tanta rabia que hasta me olvido de mi varita por un momento. Los gritos llegan desde el teatro y siento miedo por mi hermano y mis primos. Y también por Valerie. Si no llegamos a tiempo, morirá. Y, con ella, toda nuestra esperanza. En ese momento, aunque no sé qué hacer, le lanzo un Expelliarmus a nuestro enemigo para, al menos desarmarle si vuelve a atacarnos. Pero ni siquiera sé si lo hago bien.-
Herbert: -Consigo esquivar y bloquear ambos hechizos, sin apenas esfuerzo.- ¡Se acabó el juego! -grito, lanzando un hechizo contra ambos, una onda expansiva que incluso hace que mi mano tiemble. Aprovecho la coyuntura para correr hacia la puerta. He visto a Valerie Barrow asomarse por un momento, antes de que el gentío gritara ahí fuera, después de que sonara la música. Salgo tras ella, encontrándome un teatro preso del caos.-
Albus: -Caigo contra la pared propulsado por una fuerza que no puedo controlar, y que hace que mi varita se escape de mi mano. Veo que el hombre enmascarado huye, y miro a Alhena- ¿Estás bien?
Alhena: -Una incontrolable fuerza me impulsa hacia atrás haciéndome caer con fuerza desde lo alto. Siento mi espalda dolorida y me cuesta levantarme pero, al oír tu voz, lo hago aunque sienta que me rompo en mil pedazos y que todo me da vueltas al ponerme en pie.- Sí... -Miento aferrando mi varita y tu mano.- Vamos. Hay que seguirle. -Digo dispuesta a todo por tal de dar con Valerie.-
Albus: -Recupero mi varita con un Venite y tiro de tu mano mientras nos ponemos de pie. Salgo contigo al teatro, donde veo a la gente correr por doquier-
Rox: -Veo que Valerie empieza a correr por el patio de butacas.- ¡Vamos! -apremio, mientras me pongo de pie
Fred: ¡Joder! ¿Esto venia incluído en el precio de las entradas? ¿Había plus de peligrosidad o algo asi? -digo, poniéndome de pie aprisa, para correr tras la chica. Veo que hay un Aeterno en el escenario que viene hacia el patio de butacas, donde la gente se ha descontrolado, y ahora veo por qué.- ¡Hostias! -duigo, y empiezo a correr, no sé si tras la chica, o para que ese Aeterno no me alcance.-
Alzir: -Me pongo de pié tras ustedes, y tratando de llegar lo más rápido posible a la joven que huye sin perderle de vista, corto camino saltando alguna que otra fina de butacas, saltando gente, pisando pies, vestidos empujando para hacerme camino al grito de "Disculpen, cuidado, permiso" - ¡Espera Valerie! - grito esta vez sí a la muchacha.-
Rox: ¡EH! -grito a la gente que parece correr en estampida y sin sentido, mientras otros permanecen en sus butacas estupefactos. Intento no perder de vista a mi hermano y Alzir.-
Valerie: -Oigo gritos. La gente se ha asustado por alguna razón desconocida. Entre aquellas voces escucho un "Espera" ante el que no me me detengo. ¿Quién lo hace cuando teme morir? Corro en dirección al fayer mientras miro hacia atrás.
Me vuelvo para ver a gente que corre en todas direcciones. Necesito llegar hasta mi camerino. Subo la escalera de visitantes, mientras mi corazón late acelerado y las lágrimas de terror caen por mis mejillas.-
Fred: -Abriéndome paso entre la gente logro llegar a las escaleras por las que la chica se ha metido. Atrás, escucho las voces de Alzir y mi hermana, y los gritos del gentío.-
Alzir: ¡No corras! -grito en un intento de que se detenga esa joven a la que seguimos, tratando de desviar ese camino que ya tomó una vez en el futuro-.
Herbert: -Maldigo en voz baja cuando veo ese caos. Intento confundirme con el gentío, para quitarme la capa y la máscara en un intento de pasar desapercibido-
Rox: -Oigo gritos. Gritos desesperados en el teatro. Me vuelvo y veo a un enmascarado vestido de rojo que recorre el patio de butacas hacia nosotros. Me pregunto que pensarán los muggles acerca de esa figura, pero a juzgar por sus gritos, nada bueno. Corro como puedo entre la gente.-
Herbert: -La máscara queda atrás, la capa en el suelo. Los confundidos muggles no saben ni qué ha sucedido y en cambio, corren desesperados impulsado por un absurdo pánico colectivo. Salgo afuera, a la calle, en busca de esa chica, pero solo veo a una muchacha rubia de gesto frío cuyo rostro me resulta familiar-
Valerie: -Dos chicos y una muchacha de rasgos mulatos, como uno de los chicos, me siguen a la escalera. Saco mi varita.- ¡Fumos! Aquella nube de humo me da algo de ventaja. Corro tan deprisa como puedo y al hacerlo tropiezo con la gasa de mi vestido. Sofocando un grito de terror, me pongo en pie de nuevo. Miro al techo, donde hay una enorme viga de mármol. Dejándola atrás, señalo a esta derribándola con un Confringo que rompe la escalera, imposibilitando que me sigan. Lanzo hechizos protectores, para que no puedan usar la Aparición.
Herbert: -Avanzo por la silenciosa calle. No hay nadie calle abajo ni calle arriba. Solo la chica, cruzada de brazos, que me observa-
Fred: -Puedo ver a Valerie mientras sube la escalera. Nos mira como si huyera de nosotros.- ¡Espera, nosotros venimos a...! -pero me callo cuando escucho ese "Fumos" que crea una humadera que hace que me detenga, apoyándome con la espalda en la pared, en medio de la escalera, tosiendo mientras me cubro los ojos. Oigo a la chica gritar y sus pasos por la escalera, antes de escuchar un abrupto ruido en esta-
Alzir: -Como a Fred, ese humo logra cegarme, pero no me detengo, con las manos por delante trato de subir las escaleras a ciegas, cerrando los ojos molesto por la humareda, sabiendo que en cualquier momento tropezaré. Justo en ese momento oigo un estruendo por delante nuestro, algo que se rompe algo que nos impide el paso- ¡Cuidado! -exclamo retrocediendo, pues una viga ha acaba de caer frente a nosotros-.
Rox: -Con un Aguamenti, sofoco un poco el humo que hace que me lloren los ojos. Veo que la escalera ha sido bloqueada por una enorme viga que la atraviesa.- ¡Joder!
Albus dijo que había otra escalera, donde estarían Scorpius y Ever... ¡Vamos! -digo, empezando a bajar-
Alhena-De tu mano, corro por el teatro entre todos los presentes, dolorida y sintiendo que todo es demasiado grande, ni siquiera sé por dónde me estoy moviendo.- ¡Hay que encontrarla, Albus! -Grito para que puedas oírme.-
Albus: -Asiento con la cabeza. Te miro, desesperado, porque temo haber fallado- Vamos a buscar a Scorp..
Isobel: -El hechizo lanza a la chica contra la pared y, cuando cae al suelo, inmóvil, me siento invicta.- Te has quedado solo. -Le digo entonces al osado muchacho, que podría reconocer en cualquier parte por sus características físicas, sin duda, Scorpius Malfoy. Contra él lanzo una poderosa maldición con el fin de apartarle, pero las voces y todo el caos logran desquiciarme. A pesar del temblor de mi pulso, la maldición lanza al joven Malfoy hacia detrás con toda la fuerza y yo aprovecho ese momento para orientarme por las voces-
Scor: Veo caer a Ever con fuerza contra la pared. Cae al suelo con los ojos cerrados y no sé si está viva, o muerta, por lo que solo me da tiempo a gritar su nombre, mientras que escucho la voz de la mujer amortiguada por la máscara, y siento el golpe de esa maldición que me alcanza lanzándome hacia detrás.
Valerie: -Consigo llegar a la segunda planta, al rellano de esta. Necesito ir hasta mi camerino y huir... Coger ese Atrapasueños hechizado como traslador que me catapultará a Praga. Miro hacia atrás mientras corro.-
Isobel: -Aún no he recibido ninguna señal. Aún no tienen a la chica. Vuelvo a fijar mis ojos en él, en el suelo y me siento triunfal. Ahora, el temor de ver a la chica quieta, le debilita. Pero entonces, algo me hace elevar la vista al oír un crujido procedente de la parte de arriba. Un crujido que se convierte en un estrepitoso estruendo que me hace entender que todo ocurre allí. Sin más, dejo al chico atrás y echo a correr por la escalera rumbo a arriba.-
Fred: -La viga ha bloqueado la escalera. Es imposible pasar por ahí.- Se nos ha ido viva... -digo, con los ojos aún llorosos.-
Alzir: -Desesperado, froto mis ojos, tratando de mirar hacia el único camino que nos queda escaleras abajo-. Tiene que haber otro camino...¡Mierda!¡No se puede haber ido!
Rox: -Bajo las escaleras y salgo de nuevo al patio de butacas. Apenas queda nadie en el teatro, solo algunos hombres y mujeres con aspecto de ser responsables del mismo, uno de ellos, el acomodador que nos ha acompañado a nuestra butaca.- Me pregunto que pensarán…
Fred: Tal vez que han pagado por un recital, no por la última de Guerra Mundial Z... -digo, alzándome de hombros.-
Alzir: -Miro la multitud que aún no ha dejado de correr, entre toda la confusión y el miedo. Sigo a los hermanos buscando un nuevo lugar por el cual subir-. Creo que estarán alucinando por un rato -murmuro atravesando la sala. Espero que todos estén bien, espero que alguien más arriba la detenga. Y sobre todo, no veo la hora de ver otra vez a mis hermanas-.
Isobel: -Corro por la escalera a toda prisa. Mi capa tropezando entre mis piernas, mi respiración quemándome el rostro bajo la máscara y mis latidos confundiéndose con todos los gritos de los que aún huyen. Y, de pronto, al llegar al rellano de la segunda planta, mi cuerpo choca contra otro que me hace abrir los brazos para recibirle entre los míos. Es ella. Es Valerie. Y es mía. Como presa asustada huyendo de su cazador, mirando hacia atrás y, sin embargo, le tiene contra ella.-
Valerie: Choco contra un cuerpo y retrocedo antes de volver el rostro. Al hacerlo, la sangre se me hiela al ver un rostro de plata. Esa es mi asesina... La mujer cuyo rostro enmascarado veré por última vez. El rostro más importante de mi vida, y estará cubierto. No podré alcanzar mi traslador... Solo puedo tratar de retroceder. Corro de nuevo.-
Isobel: -Retrocedes y echas a correr y yo contigo. Corro deprisa, haciendo lo posible para darte alcance. Corro sin importarme la fatiga. Corro tras tus pasos y apunto con mi varita a tu cuerpo preso del pánico y el desespero. Una poderosa maldición huye de mi varita conjurada con rabia para detenerte.-
Mihail: -Me parece escuchar un ruido abajo, y camino hasta acercarme a ti, pues tendría que protegerte si el acto, lo requiriera-
Arya:-Veo que te acercas a mí, y trago saliva, deshaciendo el abrazo de mis brazos a mi cuerpo.- Todo saldrá bien…
Mihail: -Asiento sonriendo con tenuidad, a tus palabras, pero miro al suelo manteniéndome en silencio, porque tengo miedo.-
Arya: Pues este no será menos. -Sonrío de una forma tranquilizadora, y te guiño un ojo-
Mihail: -Sonriendo, te devuelvo ese guiño, deseando que todo acabe, aunque no sé si ha empezado, o ha terminado de otro modo, y como no quiero que termine.-
Arya: -Ese guiño y esa sonrisa, hacen que mi corazón se retuerza bajo mi pecho, y miro a mi alrededor, tratando de serenarme-
Mihail: -Pienso en mis hermanos, y en todos mis amigos, en cómo estarán ahora, y en qué les estará pensando... Hasta pienso en esa chica, que hemos venido a salvarla con nuestra propia vida, aún sin conocerla...-
Arya: -Tu silencio me infunde calma, porque no quiero escucharte. Pienso en esa función, en cómo se estará viviendo, en cuánto tiempo faltará para que Valerie llegue a esta azotea, donde nos encontramos tú y yo... Y deseo que el acto termine, para que el espectáculo pueda continuar-
Mihail: Seguro que ya falta poco... -Digo y río tratando de convencer a mí misma, mientras te miro.-
Valerie: -El dolor que recibo en mi espalda, como si me estuvieran arrancando los nervios del cuerpo lentamente, me obliga a caer de bruces al suelo, en medio de un grito.-
Scor: Abro los ojos que he cerrado por la caída, y cuando miro a mi alrededor, no veo a la Aeterna. Ever sigue tirada en el suelo, por eso voy hasta ella, y dejando mi varita en el suelo a un lado, zamarreo su brazo.- ¡Ever!
Ever: -El sonido lejano de una voz me llama a despertar, pero apenas consigo mantener la conciencia-.
Alhena: -Con la poca fuerza que tengo en mi mano fría y sudorosa, aferro la tuya para no perderme y asiento con la cabeza aunque no me veas, pues ni sé si tengo fuerzas para hablar. Scor... Mi amigo, mi hermano... Ahora temo haberle perdido porque escucho y veo tanto que no distingo nada.-
Albus: -Corro contigo hacia el lugar del que venimos. Abro la puerta de la escalera-. ¡Scorp! -grito.-
Scor: -Me parece percibir un movimiento en los párpados de los ojos de Ever, cuando escucho la voz de Albus. Miro hacia allí y veo a Albus junto a Alhena, ambos a salvo.- ¡Albus! Ever ha debido perder el conocimiento... -La miro horrorizado al verla con los ojos cerrados.-
Ever: -Abro los ojos lentamente, pero apenas puedo ver nada. La luz en el techo me ciega y llevo mi mano a mi cabeza-. ¿Scor... ? -pregunto-.
Alhena: -Al ver a Scor ahí, siento alivio, pero no puedo evitar dejarme caer al suelo de rodillas, agotada y aún aturdida por el golpe. Pero encontrarme a Ever así, me sobrecoge.- Oh, Está bien... -Le digo sonriéndole con tenuidad.- ¿Tú estás bien?
Albus: Tranquilo, Scorp... -le digo a mi amigo, al ver que Ever abre los ojos y le llama- ¿Estás bien?
Scor: -Ever me llama, y comienzo a relajarme. Miro a Alhena para responderla.- Bien aunque un poco dolorido... -Río para tratar de amenizar las cosas, y después acaricio el rostro de Ever.- Estoy aquí, mi amor...
Ever: Estás bien... -susurro, al verte. Me incorporo y veo que Alhena y Albus están allí. Me siento en el suelo-. Y... ¿Y Valerie?
Alhena: -Trago saliva con fuerza y les miro a los tres.- La hemos perdido de vista... -Respondo posando mi mano en la espalda de Ever. Por un momento, he sentido que la perdía y, eso, me ha hecho pensar en perderlo todo.-
Albus: -Asiento con la cabeza a las palabras de Alhena- No sabemos donde está…
Scor: Oh no... -Digo al escuchar las palabras de ambos.-No es posible... Esperemos que Mihail y Arya, la detengan.
Ever: -Siento que las lágrimas se apostan en mis ojos-. No puede morir... -niego con la cabeza, rezando para que sea así-.
Alhena: Tranquila, Ever... -Agacho un instante la vista.- Tiene razón Scor... -Me pongo en pie.-Eso no va a pasar. -Guardo mi varita en el bolsillo y miro alrededor, deseando que todos estén vivos y que Valerie no se haya precipitado por la azotea.-
Albus: -Miro alrededor. Asiento con la cabeza- Espero que los demás estén bien…
Alzir: -Miro la multitud que aún no ha dejado de correr, entre toda la confusión y el miedo. Sigo a los hermanos buscando un nuevo lugar por el cual subir-. Creo que estarán alucinando por un rato -murmuro atravesando la sala. Espero que todos estén bien, espero que alguien más arriba la detenga. Y sobre todo, no veo la hora de ver otra vez a mis hermanas-.
Isobel: -Corro por la escalera a toda prisa. Mi capa tropezando entre mis piernas, mi respiración quemándome el rostro bajo la máscara y mis latidos confundiéndose con todos los gritos de los que aún huyen. Y, de pronto, al llegar al rellano de la segunda planta, mi cuerpo choca contra otro que me hace abrir los brazos para recibirle entre los míos. Es ella. Es Valerie. Y es mía. Como presa asustada huyendo de su cazador, mirando hacia atrás y, sin embargo, le tiene contra ella.-
Valerie: Choco contra un cuerpo y retrocedo antes de volver el rostro. Al hacerlo, la sangre se me hiela al ver un rostro de plata. Esa es mi asesina... La mujer cuyo rostro enmascarado veré por última vez. El rostro más importante de mi vida, y estará cubierto. No podré alcanzar mi traslador... Solo puedo tratar de retroceder. Corro de nuevo.-
Isobel: -Retrocedes y echas a correr y yo contigo. Corro deprisa, haciendo lo posible para darte alcance. Corro sin importarme la fatiga. Corro tras tus pasos y apunto con mi varita a tu cuerpo preso del pánico y el desespero. Una poderosa maldición huye de mi varita conjurada con rabia para detenerte.-
Mihail: -Me parece escuchar un ruido abajo, y camino hasta acercarme a ti, pues tendría que protegerte si el acto, lo requiriera-
Arya:-Veo que te acercas a mí, y trago saliva, deshaciendo el abrazo de mis brazos a mi cuerpo.- Todo saldrá bien…
Mihail: -Asiento sonriendo con tenuidad, a tus palabras, pero miro al suelo manteniéndome en silencio, porque tengo miedo.-
Arya: Pues este no será menos. -Sonrío de una forma tranquilizadora, y te guiño un ojo-
Mihail: -Sonriendo, te devuelvo ese guiño, deseando que todo acabe, aunque no sé si ha empezado, o ha terminado de otro modo, y como no quiero que termine.-
Arya: -Ese guiño y esa sonrisa, hacen que mi corazón se retuerza bajo mi pecho, y miro a mi alrededor, tratando de serenarme-
Mihail: -Pienso en mis hermanos, y en todos mis amigos, en cómo estarán ahora, y en qué les estará pensando... Hasta pienso en esa chica, que hemos venido a salvarla con nuestra propia vida, aún sin conocerla...-
Arya: -Tu silencio me infunde calma, porque no quiero escucharte. Pienso en esa función, en cómo se estará viviendo, en cuánto tiempo faltará para que Valerie llegue a esta azotea, donde nos encontramos tú y yo... Y deseo que el acto termine, para que el espectáculo pueda continuar-
Mihail: Seguro que ya falta poco... -Digo y río tratando de convencer a mí misma, mientras te miro.-
Valerie: -El dolor que recibo en mi espalda, como si me estuvieran arrancando los nervios del cuerpo lentamente, me obliga a caer de bruces al suelo, en medio de un grito.-
Scor: Abro los ojos que he cerrado por la caída, y cuando miro a mi alrededor, no veo a la Aeterna. Ever sigue tirada en el suelo, por eso voy hasta ella, y dejando mi varita en el suelo a un lado, zamarreo su brazo.- ¡Ever!
Ever: -El sonido lejano de una voz me llama a despertar, pero apenas consigo mantener la conciencia-.
Alhena: -Con la poca fuerza que tengo en mi mano fría y sudorosa, aferro la tuya para no perderme y asiento con la cabeza aunque no me veas, pues ni sé si tengo fuerzas para hablar. Scor... Mi amigo, mi hermano... Ahora temo haberle perdido porque escucho y veo tanto que no distingo nada.-
Albus: -Corro contigo hacia el lugar del que venimos. Abro la puerta de la escalera-. ¡Scorp! -grito.-
Scor: -Me parece percibir un movimiento en los párpados de los ojos de Ever, cuando escucho la voz de Albus. Miro hacia allí y veo a Albus junto a Alhena, ambos a salvo.- ¡Albus! Ever ha debido perder el conocimiento... -La miro horrorizado al verla con los ojos cerrados.-
Ever: -Abro los ojos lentamente, pero apenas puedo ver nada. La luz en el techo me ciega y llevo mi mano a mi cabeza-. ¿Scor... ? -pregunto-.
Alhena: -Al ver a Scor ahí, siento alivio, pero no puedo evitar dejarme caer al suelo de rodillas, agotada y aún aturdida por el golpe. Pero encontrarme a Ever así, me sobrecoge.- Oh, Está bien... -Le digo sonriéndole con tenuidad.- ¿Tú estás bien?
Albus: Tranquilo, Scorp... -le digo a mi amigo, al ver que Ever abre los ojos y le llama- ¿Estás bien?
Scor: -Ever me llama, y comienzo a relajarme. Miro a Alhena para responderla.- Bien aunque un poco dolorido... -Río para tratar de amenizar las cosas, y después acaricio el rostro de Ever.- Estoy aquí, mi amor...
Ever: Estás bien... -susurro, al verte. Me incorporo y veo que Alhena y Albus están allí. Me siento en el suelo-. Y... ¿Y Valerie?
Alhena: -Trago saliva con fuerza y les miro a los tres.- La hemos perdido de vista... -Respondo posando mi mano en la espalda de Ever. Por un momento, he sentido que la perdía y, eso, me ha hecho pensar en perderlo todo.-
Albus: -Asiento con la cabeza a las palabras de Alhena- No sabemos donde está…
Scor: Oh no... -Digo al escuchar las palabras de ambos.-No es posible... Esperemos que Mihail y Arya, la detengan.
Ever: -Siento que las lágrimas se apostan en mis ojos-. No puede morir... -niego con la cabeza, rezando para que sea así-.
Alhena: Tranquila, Ever... -Agacho un instante la vista.- Tiene razón Scor... -Me pongo en pie.-Eso no va a pasar. -Guardo mi varita en el bolsillo y miro alrededor, deseando que todos estén vivos y que Valerie no se haya precipitado por la azotea.-
Albus: -Miro alrededor. Asiento con la cabeza- Espero que los demás estén bien…
Scor: Yo también lo espero... -Digo aún nervioso, y cojo mi varita, poniéndome de pie con dificultad.-
Ever: Deberíamos subir... -digo, tratando de ponerme en pie, pero me mareo. Siento en mi cabello algo cálido-.
Alhena: -Empiezo a decir "deberíamos buscarles" cuando las palabras de Ever casi diciendo lo mismo que yo, me cortan en mitad de la primera palabra y no puedo evitar una débil sonrisa. Sacudo mi chaqueta.- Vamos...
Fred: -Después de recorrer el teatro que está prácticamente ya vacío, nos dirigimos a los camerinos.- Albus y Alhena no están aquí... -digo, porque se supone que deberían estar.-
Ever: Deberíamos subir... -digo, tratando de ponerme en pie, pero me mareo. Siento en mi cabello algo cálido-.
Alhena: -Empiezo a decir "deberíamos buscarles" cuando las palabras de Ever casi diciendo lo mismo que yo, me cortan en mitad de la primera palabra y no puedo evitar una débil sonrisa. Sacudo mi chaqueta.- Vamos...
Fred: -Después de recorrer el teatro que está prácticamente ya vacío, nos dirigimos a los camerinos.- Albus y Alhena no están aquí... -digo, porque se supone que deberían estar.-
Rox: -Abro de golpe la puerta de acceso a los camerinos. Voy hasta allí en busca de mi primo y veo a un hombre en el suelo y una chica ante el tocador.- ¡Oh, Dios! -grito, temiendo que estén muertos.-
Alzir: ¡Por Merlín y Morgana! -digo mirando a la joven y luego al hombre en el suelo. No puedo acercarme porque temo no encontrar el pulso que debo buscar-.
Rox. -Miro a Alzir, preocupada.- ¿Está vivo, Alzir? -pregunto, aliviada tras saber que ella vive por mi hermano
Fred: -Me quedo mirando a los dos artistas.- Han debido hacerles un Desmaius... -digo, mirando a la muchacha, dándome cuenta de que se encuentra bien.-
Alzir: -Con un nudo en la garganta me inclino, mis manos tiemblan un momento al buscar el pulso del hombre, y no es hasta que dejo de temblar que lo encuentro, y allí apenas logro asentir-.
Rox: -Aliviada, suelto el aire que contenía y me apoyo en la pared.- Hay que despertarlos, pero con cuidado... No sabemos si son muggles…
Fred: Mejor los dejamos dormir un rato, ya se les pasará el efecto. ¿Qué les explicamos si ven a dos negros y un paliducho en su camerino con un palo en la mano? -pregunto, alzando mi varita.- Tardaremos más en eso que en largarnos.
Alzir: -Alzo las cejas mirando a Fred, porque se que cada una de sus bromas siempre tienen algo de verdad-. Fred guarda tu varita antes de que despierten - digo sin estar tranquilo, porque estos dos están vivos, pero ¿Y los demás?-.
Rox: Espero que estén bien... Vamos a buscarles... -digo, guardando mi varita.-
Isobel: -Caes... Como una ficha de ajedrez. Caes y yo disminuyo el ritmo de mis pasos, tan cerca ya de tu cuerpo en el suelo que quiero saborear ese momento de ir despacio hacia ti sintiendo la gloria de tenerte.- Valerie Barrow... -Pronuncio con lentitud antes de quitarme la máscara tirando de la parte baja. Con ella en mi mano, detengo mis pasos y te doy con el empeine de mi bota en el costado queriendo que te gires.- ¿Dónde está...?
Valerie: -Con el dolor aún en mi cuerpo, me giro hacia ti mientras me arrastro por el suelo como puedo. Te miro.- Jamás... te lo diré...-logro decir. Y enarbolando mi varita, dejo que una llamarada de fuego incendie la moqueta del suelo, y que las llamas se alcen. El fuego desprende tanto calor que siento que me quema, y yo hago acopio de todas mis fuerzas para ponerme en pie y continuar corriendo. Subo la escalera.-
Isobel: Las enormes llamas me encarcelan. Siento el calor tocándome la piel a través de la ropa. Incluso la plata de la máscara arde en mi mano y la veo correr. Un alarido de rabia brota de mi garganta y lanzo la máscara al suelo con furia a la vez que comienzo a caminar abriéndome paso entre las llamas que comienzan a cerrarse sobre mí. Muevo mi varita en el aire apartando el fuego a mi paso, pero el fuego se propaga.
Valerie: -No puedo escapar. Todo lo que haga solo me dará tiempo. Están aquí... Están aquí y ya no se irán. No puedo irme... Y no puedo traicionar a mi abuelo. Él dijo que el mundo sería sometido... Y yo no soy nadie comparada con él. Mientras sigo subiendo, lo decido. Las lágrimas ruedan por mis mejillas mientras pienso en que una vida, no es todo lo que has vivido, sino todo lo que vas a vivir... O todo lo que no vivirás. Una puerta al final de la escalera es todo lo que me espera. Aprieto la barra antipánico y siento el frío en mi cara cuando salgo a la azotea del gran teatro... Cierro los ojos mientras avanzo. Solo pido a Dios, que sea rápido.-
Mihail: -Voy a responderte en el momento preciso, en el que la puerta de la azotea se abre, y entonces la veo caminar hacia el borde de la misma. Me aparto de ti- ¡Valerie!
Arya: -Escucho el sonido de la puerta, y tu voz, antes de ver a la joven. Decido quedarme quieta.-
Valerie: -Oigo una voz y abro los ojos mirando hacia de donde proviene. Un muchacho y una chica me miran, y yo, aún presa del pánico, corro hacia el borde.-
Mihail: -Veo que nos mira, sus ojos llenos de pánico, el latido de sus sienes, las pupilas dilatadas...Tiene miedo y yo me alimento de ello. Nos mira, nos mira, pero de pronto echa a correr, hacia el borde de ese abismo, y yo corro tras ella. No puedo dejar que este acto termine, no puedo dejar que se quite la vida, porque el espectáculo debe continuar, por eso la rodeo con mis brazos fuertemente, conjurando ahora que Arya no me ve, un encantamiento que modifica su memoria. Tras hacerlo, me echo hacia detrás, cayendo al suelo con ella entre mis brazos-
Arya: -La chica nos mira, pero corre, corre hacia el borde de la azotea, y yo llevo mis manos hasta mi boca. No quiero verlo, no quiero ver como cae al vacío, pero Mihail la rodea entre sus brazos, y yo me quedo inmovil.-
Valerie: Siento que me envuelven entre unos brazos, y que caigo al suelo. Pero esa no puede ser la muerte… abro los ojos bajo el cuerpo de un hombre y al hacerlo y ver sus ojos, una sensación desconocida me envuelve el alma. Recuerdo a esa persona con la que pasé tanto tiempo en mi infancia: el hijo mayor de los Strauss.- ¿Mihail...?
Arya: -Veo a ambos sanos y salvos, y mi corazón comienza a relajarse aunque aún late con desenfreno. Corro hasta ambos, y me acuclillo. Escucho a la chica llamar a Mihail, y pongo mi mano sobre su hombro, cuando comienza a incorporarse con ella entre sus brazos.- Valerie…
Mihail: -Tengo que tocar mi pulsera, pero ahora no puedo, porque estás entre mis brazos. Me miras, y yo temo que el hechizo haya salido mal por la premura con la que lo he llevado a cabo, hasta que me nombras. En ese momento, trago saliva, sintiendo mis sienes latir, y asiento, incorporándome contigo-
Valerie: -Trago saliva mientras que os miro. No conozco a la muchacha, pero está con él, y me inspira confianza. Es en ese momento cuando después de todo el miedo que he sentido, rompo a llorar con desesperación, abrazándome a Mihail con fuerza.- Quieren matarme... -sollozo. Me abrazo a él con desesperación mientras lloro. Ahora sé que sus brazos, los que me han salvado de la muerte, serán también mi último refugio en el mundo...-
Mihail: -Me abrazas, me abrazas, y aunque te odio, he de abrazarte, cierro los ojos para no pensar en que te estoy abrazando, y toco mi pulsera ahora que no me ves, ahora que nadie lo hace- Pero yo jamás lo permitiría... Sabes que jamás lo haría. -Digo apretándote contra mí-
Isobel: -Calor. Siento un intenso calor quemándome el pecho. Pero no es el calor de las llamas con las que aún lucho por mi empeño en apresar a Valerie... Es un calor diferente, que se adhiere a mi piel y me perfora el hueso adentrándose en mí y llegando hasta a mi corazón propulsando por mis venas toda la sangre cargada de energía. La ha salvado. Hades la ha salvado y ella es nuestra. Agarrando mi colgante bajo mi capa, dejo que las llamas lo engullan todo cuando doy media vuelta deshaciendo mis pasos para abandonar el teatro Paradiso que, ahora, es un infierno.-
Herbert: -Mi anillo arde. La señal ha sido escrita: Mihail ya tiene a la chica. Nuestra misión ha fracasado por una parte, pero la otra parte del juego, acaba de comenzar. Con las manos en los bolsillos, camino calle arriba de nuevo de vuelta al teatro. La chica rubia, sigue ahí. Le dedico una sonrisa grotesca justo antes de internarme en un callejón para desaparecerme. Con esta, quiero decirla que sé que es una de ellos-
Alzir: ¡Por Merlín y Morgana! -digo mirando a la joven y luego al hombre en el suelo. No puedo acercarme porque temo no encontrar el pulso que debo buscar-.
Rox. -Miro a Alzir, preocupada.- ¿Está vivo, Alzir? -pregunto, aliviada tras saber que ella vive por mi hermano
Fred: -Me quedo mirando a los dos artistas.- Han debido hacerles un Desmaius... -digo, mirando a la muchacha, dándome cuenta de que se encuentra bien.-
Alzir: -Con un nudo en la garganta me inclino, mis manos tiemblan un momento al buscar el pulso del hombre, y no es hasta que dejo de temblar que lo encuentro, y allí apenas logro asentir-.
Rox: -Aliviada, suelto el aire que contenía y me apoyo en la pared.- Hay que despertarlos, pero con cuidado... No sabemos si son muggles…
Fred: Mejor los dejamos dormir un rato, ya se les pasará el efecto. ¿Qué les explicamos si ven a dos negros y un paliducho en su camerino con un palo en la mano? -pregunto, alzando mi varita.- Tardaremos más en eso que en largarnos.
Alzir: -Alzo las cejas mirando a Fred, porque se que cada una de sus bromas siempre tienen algo de verdad-. Fred guarda tu varita antes de que despierten - digo sin estar tranquilo, porque estos dos están vivos, pero ¿Y los demás?-.
Rox: Espero que estén bien... Vamos a buscarles... -digo, guardando mi varita.-
Isobel: -Caes... Como una ficha de ajedrez. Caes y yo disminuyo el ritmo de mis pasos, tan cerca ya de tu cuerpo en el suelo que quiero saborear ese momento de ir despacio hacia ti sintiendo la gloria de tenerte.- Valerie Barrow... -Pronuncio con lentitud antes de quitarme la máscara tirando de la parte baja. Con ella en mi mano, detengo mis pasos y te doy con el empeine de mi bota en el costado queriendo que te gires.- ¿Dónde está...?
Valerie: -Con el dolor aún en mi cuerpo, me giro hacia ti mientras me arrastro por el suelo como puedo. Te miro.- Jamás... te lo diré...-logro decir. Y enarbolando mi varita, dejo que una llamarada de fuego incendie la moqueta del suelo, y que las llamas se alcen. El fuego desprende tanto calor que siento que me quema, y yo hago acopio de todas mis fuerzas para ponerme en pie y continuar corriendo. Subo la escalera.-
Isobel: Las enormes llamas me encarcelan. Siento el calor tocándome la piel a través de la ropa. Incluso la plata de la máscara arde en mi mano y la veo correr. Un alarido de rabia brota de mi garganta y lanzo la máscara al suelo con furia a la vez que comienzo a caminar abriéndome paso entre las llamas que comienzan a cerrarse sobre mí. Muevo mi varita en el aire apartando el fuego a mi paso, pero el fuego se propaga.
Valerie: -No puedo escapar. Todo lo que haga solo me dará tiempo. Están aquí... Están aquí y ya no se irán. No puedo irme... Y no puedo traicionar a mi abuelo. Él dijo que el mundo sería sometido... Y yo no soy nadie comparada con él. Mientras sigo subiendo, lo decido. Las lágrimas ruedan por mis mejillas mientras pienso en que una vida, no es todo lo que has vivido, sino todo lo que vas a vivir... O todo lo que no vivirás. Una puerta al final de la escalera es todo lo que me espera. Aprieto la barra antipánico y siento el frío en mi cara cuando salgo a la azotea del gran teatro... Cierro los ojos mientras avanzo. Solo pido a Dios, que sea rápido.-
Mihail: -Voy a responderte en el momento preciso, en el que la puerta de la azotea se abre, y entonces la veo caminar hacia el borde de la misma. Me aparto de ti- ¡Valerie!
Arya: -Escucho el sonido de la puerta, y tu voz, antes de ver a la joven. Decido quedarme quieta.-
Valerie: -Oigo una voz y abro los ojos mirando hacia de donde proviene. Un muchacho y una chica me miran, y yo, aún presa del pánico, corro hacia el borde.-
Mihail: -Veo que nos mira, sus ojos llenos de pánico, el latido de sus sienes, las pupilas dilatadas...Tiene miedo y yo me alimento de ello. Nos mira, nos mira, pero de pronto echa a correr, hacia el borde de ese abismo, y yo corro tras ella. No puedo dejar que este acto termine, no puedo dejar que se quite la vida, porque el espectáculo debe continuar, por eso la rodeo con mis brazos fuertemente, conjurando ahora que Arya no me ve, un encantamiento que modifica su memoria. Tras hacerlo, me echo hacia detrás, cayendo al suelo con ella entre mis brazos-
Arya: -La chica nos mira, pero corre, corre hacia el borde de la azotea, y yo llevo mis manos hasta mi boca. No quiero verlo, no quiero ver como cae al vacío, pero Mihail la rodea entre sus brazos, y yo me quedo inmovil.-
Valerie: Siento que me envuelven entre unos brazos, y que caigo al suelo. Pero esa no puede ser la muerte… abro los ojos bajo el cuerpo de un hombre y al hacerlo y ver sus ojos, una sensación desconocida me envuelve el alma. Recuerdo a esa persona con la que pasé tanto tiempo en mi infancia: el hijo mayor de los Strauss.- ¿Mihail...?
Arya: -Veo a ambos sanos y salvos, y mi corazón comienza a relajarse aunque aún late con desenfreno. Corro hasta ambos, y me acuclillo. Escucho a la chica llamar a Mihail, y pongo mi mano sobre su hombro, cuando comienza a incorporarse con ella entre sus brazos.- Valerie…
Mihail: -Tengo que tocar mi pulsera, pero ahora no puedo, porque estás entre mis brazos. Me miras, y yo temo que el hechizo haya salido mal por la premura con la que lo he llevado a cabo, hasta que me nombras. En ese momento, trago saliva, sintiendo mis sienes latir, y asiento, incorporándome contigo-
Valerie: -Trago saliva mientras que os miro. No conozco a la muchacha, pero está con él, y me inspira confianza. Es en ese momento cuando después de todo el miedo que he sentido, rompo a llorar con desesperación, abrazándome a Mihail con fuerza.- Quieren matarme... -sollozo. Me abrazo a él con desesperación mientras lloro. Ahora sé que sus brazos, los que me han salvado de la muerte, serán también mi último refugio en el mundo...-
Mihail: -Me abrazas, me abrazas, y aunque te odio, he de abrazarte, cierro los ojos para no pensar en que te estoy abrazando, y toco mi pulsera ahora que no me ves, ahora que nadie lo hace- Pero yo jamás lo permitiría... Sabes que jamás lo haría. -Digo apretándote contra mí-
Isobel: -Calor. Siento un intenso calor quemándome el pecho. Pero no es el calor de las llamas con las que aún lucho por mi empeño en apresar a Valerie... Es un calor diferente, que se adhiere a mi piel y me perfora el hueso adentrándose en mí y llegando hasta a mi corazón propulsando por mis venas toda la sangre cargada de energía. La ha salvado. Hades la ha salvado y ella es nuestra. Agarrando mi colgante bajo mi capa, dejo que las llamas lo engullan todo cuando doy media vuelta deshaciendo mis pasos para abandonar el teatro Paradiso que, ahora, es un infierno.-
Herbert: -Mi anillo arde. La señal ha sido escrita: Mihail ya tiene a la chica. Nuestra misión ha fracasado por una parte, pero la otra parte del juego, acaba de comenzar. Con las manos en los bolsillos, camino calle arriba de nuevo de vuelta al teatro. La chica rubia, sigue ahí. Le dedico una sonrisa grotesca justo antes de internarme en un callejón para desaparecerme. Con esta, quiero decirla que sé que es una de ellos-
*La parte de Fred no existía en Twitter pues los tuits de antes de septiembre de 2016 están eliminados por alguna razón. He improvisado escribiendo esas partes.
Comentarios
Publicar un comentario