Valerie y Adriel descubren "Emet/Met"
Rol del 4 de Abril de 2015
Durante este rol, mientras Valerie Barrow pensabaen el enigma "Emet" en un banco, Adriel pasó por su lado.Ambos se sentaron a charlar juntos.
Adriel: Hoy es una más de esas noches en las que, caminar a la luz de la luna por el parque desierto, se convierte en la mejor medicina. Sigo tomando a diario la poción que me da mis recuerdos, sigo jugando a recordar la vida de otros, a imaginar mi propia vida. Con las manos hundidas en los bolsillos de mi beisbolera, miro al suelo que pisan mis zapatos y comienzo a silbar "el árbol del ahorcado".-
Valerie: Oigo a alguien que se acerca. Alguien que silba una canción que no conozco, pero cuyo ritmo me parece algo triste. Miro hacia mi izquierda, por donde un joven se acerca. Con mi bota, empiezo a borrar la palabra de la arena por la izquierda... Y entonces me quedo quieta, viendo lo que se queda escrito en la arena: "MET". Con el ceño fruncido, olvido que alguien, me verá en un banco, con un palo en la mano, ante una extraña palabra pintada en la arena.-
Adriel: -Antes de que quiera darme cuenta, la música se detiene en mis labios y mis pasos arriban un destino que no estaba en mi rumbo. Mis pies se frenan dejando un sonido rasposo en la arena similar al causado cuando paro el columpio con rapidez y no puedo evitar mi curiosidad al leer "MET" en la arena. Letras mayúsculas que no me dicen nada pero que han dado un nombre a mi destino. Y entonces alzo la mirada y me encuentro con una joven desconocida que sostiene un palo en la mano. No digo nada, pero una tenues sonrisa traicionera me falla curvando ligeramente las comisuras de mis labios.-
Valerie: Aquél muchacho me mira, deteniendo su canción, y yo le miro sonriendo también, porque no sé que decir. Miro las letras en el suelo y me pregunto que habría pensado yo si hubiera visto a alguien escribiendo palabras en la arena. Sin embargo, no borro la palabra ahora que he visto en ella una revelación, vuelvo a mirar al muchacho, y susurro.- Hola...
Adriel: -Antes de que quiera darme cuenta, la música se detiene en mis labios y mis pasos arriban un destino que no estaba en mi rumbo. Mis pies se frenan dejando un sonido rasposo en la arena similar al causado cuando paro el columpio con rapidez y no puedo evitar mi curiosidad al leer "MET" en la arena. Letras mayúsculas que no me dicen nada pero que han dado un nombre a mi destino. Y entonces alzo la mirada y me encuentro con una joven desconocida que sostiene un palo en la mano. No digo nada, pero una tenues sonrisa traicionera me falla curvando ligeramente las comisuras de mis labios.-
Valerie: -Aquél muchacho me mira, deteniendo su canción, y yo le miro sonriendo también, porque no sé que decir. Miro las letras en el suelo y me pregunto que habría pensado yo si hubiera visto a alguien escribiendo palabras en la arena. Sin embargo, no borro la palabra ahora que he visto en ella una revelación, vuelvo a mirar al muchacho, y susurro.- Hola...
Adriel: -Sonrío ante tu sonrisa y ante ese saludo. No puedo evitar la timidez que siempre me sobrecoge.- Hola... -Respondo bajando luego la vista al palo. Y, después, a esa palabra en el suelo.- ¿Eres... nueva en el pueblo? -Pregunto al volver a mirarte a los ojos
Valerie: Si... -digo, asintiendo con la cabeza.- Y a ti no te había visto nunca... -digo, tuteándote porque me resultas muy joven como para tratarte con tantos formalismos.-
Adriel: -Sonrío a tus palabras.- Yo a ti tampoco y ya llevo aquí... casi un año. -Digo recordando aquel 18 de julio ya no tan lejano. De pronto me doy cuenta de que te estoy hablando como si ya te conociera, y me siento mal por ello, pues apenas uso palabras educadas con los desconocidos.-
Valerie: ¿No eres de aquí, entonces? -pregunto, sonriendo, apoyando en mis rodillas mis antebrazos, jugueteando con el palo entre mis manos
Adriel: -No puedo evitar una corta risa al escuchar esa pregunta. Si no sé ni quién soy, ¿cómo voy a saber de dónde soy? Pero tú eso no lo sabes. Y miro a mi alrededor pues, al fin y al cabo, soy de aquí, de este parque, de este lugar que me vió nacer.- Sí... -Afirmo con un asentimiento con la cabeza.- Soy de aquí...
Valerie: Ah... -digo, frunciendo levemente el ceño, porque acabas de decirme que hace un año... En cambio eres de aquí. Tal vez onces, naciste aquí, pero viviste hasta hace un año en otra parte.- Yo soy de Londres. -sonrío.-
Adriel: -Al momento, me doy cuenta de algo: te he dicho que llevo un año aquí y, sin embargo, también que soy de aquí. Apretando los labios y desviando la vista cuando siento el calor en mis mejillas, rasco mi nuca.- Londres es bonito. -Digo aunque ni lo conozca en fotos.- ¿Qué te trajo aquí? Si no es descortés preguntar... -Digo tratando de cambiar la conversación.-
Valerie: No, claro que no... -digo, sonriendo, y mirando de nuevo esa palabra en la tierra. Pienso en ese día en el que Mihail me salvó, el día del último concierto.- El destino... -respondo, finalmente.-
Adriel: -Bajo la vista al suelo siguiendo tu mirada y mis ojos tropiezan de nuevo con esa palabra a la que yo también he llamado "destino". Una sonrisa se abre en mis labios.- El destino... -Eres extraña. Seguro que sabes de la existencia de la magia porque tú sola la destilas pero, lo que más llama mi atención es que hables de destino mirando a esa palabra.- Y, ¿el destino se llama "Met"?
Valerie: -Sonrío y te miro a los ojos. Una risa se escapa de mis labios y me encojo de hombros.- No tengo ni la menor idea... -frunzo el ceño.- Pero... ¿Quién sabe? -pregunto.- El destino puede tener muchos nombres, dependiendo de la lengua en la que está escrito...
Adriel: -Río a causa de tu risa dulce.- Es que caminaba hacia mi casa y, al ver esa palabra, me he parado. He sentido que era cosa del destino que me parara aquí y, al final, debe ser verdad, porque he encontrado mucho más que una palabra.
Valerie: Debe ser mucho más que una palabra... -susurro, y miro la letra. Ahora me doy cuenta de que estábamos buscando que entre la verdad y la muerte solo cambiaba una letra, sin darnos cuenta de que la primera era en hebreo.- Creo que esta palabra significa "Muerte" -digo.-
Adriel:-Al escuchar eso, ya no me gusta tanto esa palabra que había hecho tan mía como tuya. Mía por ser su lector, tuya por ser su escritora.- No me gusta la muerte... -Digo tragando saliva y permitiéndome agacharme mirando esa palabra escrita en la arena. Entonces frunzo el ceño.- ¿Por qué escribes algo que no sabes qué significa? -Pregunto con curiosidad.-
Valerie: A mí tampoco... -digo, respecto a lo que dices. Luego me encojo de hombros, pues no sé como responder a tu pregunta.- A veces hacemos cosas que no sabemos por qué las hacemos, ¿no? -miro la palabra.- En realidad había escrito otra.
Adriel: -Me resultas enigmática y curiosa, por eso vuelvo a mirar tu rostro y me fijo en tus ojos claros, que brillan a la luz dorada de la farola más cercana. ¿Qué esconden? ¿Qué esconden todas esas miradas con las que tropiezo a diario? Sonriendo vuelvo a preguntarte, sin pensar en si te incomodo.- ¿Sí? ¿Y cuál era?
Valerie: -Te miro. Hay algo extraño en tus ojos. Me parecen los ojos de un niño que ve el mundo como si todo fuera nuevo, como los de un ciego que de pronto, puede ver. En cambio también se me antojan los de alguien que han visto mucho sufrimiento. Miro a la arena, y apoyo en esta la punta del palo, colocando una "E" junto a la "M".- Emet... Que significa "Verdad" en hebreo
Adriel: -Sonrío viendo esa nueva palabra escrita en la arena.- Esa me gusta más. -Te miro a la espera de tu respuesta.- Es más bonito que la verdad una dos caminos. La muerte solo los rompería, ¿no crees? ¿Qué clase de muerte puede unir algo? -pregunto tragando saliva después. "Verdad" en hebreo... cuántas cosas puede cambiar el hecho de tropezar solo con una palabra escrita en la arena. Ahora, por ese tropiezo, sé una palabra en hebreo.-
Valerie: -Asiento a tus palabras.- Creo que es más hermoso que la "Verdad" una a personas... -te miro.- Aunque la muerte, por desgracia, también es una verdad... -miro al suelo, y mis ojos se llenan de lágrimas al recordar a mi abuelo.-
Adriel:-Veo tu triste mirada y siento una punzada de lástima clavándose en mí.- Hey... -Digo posando mi mano en tu hombro.- Hay verdades más hermosas... No pienses en esa verdad. -Digo con voz tenue dándome cuenta de que no me importa quién seas ni cómo te llames para darte consuelo. Sonrío aunque no me veas, y aunque las lágrimas se posen en mis ojos al pensar también en todo lo que he perdido y ni siquiera recuerdo.-
Valerie: -Sonrío a través de la tristeza al sentir tu mano en mi hombro, y te miro.- Hace poco perdí a mi abuelo... -susurro.- Pero>sé que de alguna forma él está conmigo... En todas partes... -miro a la arena, y sonrío.- Incluso en esa palabra.
Adriel: -Me entristece pensar en esa pérdida y agacho la cabeza.- Lo siento... -Digo sin poder evitar sentirme culpable.-
Valerie: Tranquilo... -susurro, mientras que pongo mi mano en tu hombro.- ¿Cómo te llamas...? -te pregunto.-
Adriel: -Sonrío cuando tu mano se posa en mi hombro. Es el momento perfecto para preguntarte cómo te llamas y me lo preguntas tú. Parece que el destino sí tiene su juego en nuestro paso por el tiempo.- Adriel... -Respondo sonriendo.- ¿Y tú?
Valerie: Que nombre tan bonito... Nunca lo había escuchado... -digo, y sonrío.- Yo soy Valerie... -digo, y entre risas, te tiendo mi mano, para que me la estreches.-
Adriel: -Miro tu mano y, sin dudar, la estrecho, pero nunca antes había saludado a una chica dándola la mano.- Bonito nombre. - Apremio volviendo a mirarte a los ojos mientras muevo tu mano. Y la suelto poco después para ponerme en pie.- Un placer coincidir en esta vida, Valerie. -Digo agradecido pues, todas las personas que conocemos en nuestra vida, ya pasan a coincidir en esta vida, Valerie. -Digo agradecido pues, todas las personas que conocemos en nuestra vida, ya pasan a
Valerie: El gusto es mío... -sonrío, y dejo el palo en el suelo.- Oye... ¿cuál era esa canción que silbabas? -pregunto, mientras me deslizo hacia la derecha del banco, invitándote a que te sientes un rato conmigo.-
Adriel: -Sonrío cuando me preguntas por la canción y tomo asiento a tu lado en el banco, no sin esa timidez que da calor a mis mejillas. Te miro.- ¿Esta? -Pregunto antes de volver a silbarla, orgulloso.-
Valerie: Sí, esa... ¿cuál es? -pregunto sonriendo, apoyando mis codos en mis rodillas de nuevo.-
Adriel: -Dejo de silbar.- El Árbol del Ahorcado. -respondo recordando tantas cosas que no sé qué recuerdo.- Are you? Are you comming to the tree? -Canto aunque me de vergüenza.-
Valerie: -Siempre me han gustado las canciones. Con mi abuelo, cantaba muchas canciones.- ¿Me la enseñas? -pregunto sonriendo.-
Adriel: -Tu sonrisa me inspira ternura y, tus ojos melancolía. Sé que, ahora que te he conocido, no te vas a ir de mi vida.- Claro. -Accedo casi en una exclamación jubilosa.-
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